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    Casa Museo del Ratón Pérez (Madrid)

    Son muchos los personajes infantiles que hacen volar la imaginación de los niños de todo el mundo. Hadas, duendes, príncipes, magos y dragones conviven con bonitas leyendas como la de San Nicolás, los Reyes Magos de Oriente o incluso Harry Potter. Todos ellos provienen de países de fantasía o muy muy lejanos. Por eso, el personaje del que os voy a hablar hoy, os resultará familiar, cercano y muy conocido. Señoras y señores os presento al Ratón Pérez.

     

    Todos los niños del mundo saben que el primer diente de leche que se les cae, tiene que ponerse debajo de la almohada antes de irse a dormir. Al día siguiente el diente habrá desaparecido y en su lugar aparecerán unas monedas o un pequeño regalo. El culpable es el Ratón Pérez, ilustre madrileño, que lleva más de un siglo entregado a la causa más noble, la felicidad de un niño.

     

    Figura 1.- Portada de la segunda edición de “Ratón Pérez” (1911).

     

    Ratón Pérez vive en Madrid, en la Calle Arenal nº 8, en el lugar donde antiguamente se encontraba la Confitería Prast. Su casa es una caja de galletas inglesas marca Huntley, que está situada detrás de un enorme montón de queso de gruyere. Allí vive con toda su familia: su esposa, la Ratona Pérez, sus hijas Adelaida y Elvira, su hijo Adolfo y el aya Miss Old-Cheese, “ratona inglesa muy ilustrada”. Todo esto lo sabemos gracias al Padre Coloma, jesuita y académico, escritor de cuentos infantiles y muy amigo de la Casa Real Española.

     

    Corría los últimos años del siglo XIX cuando al pequeño Rey Alfonso XIII se le cayó su primer diente. Era este un niño muy aprensivo, que incluso tenía miedo de cortarse el pelo. Por eso, su madre la Reina Regente Maria Cristina, encargó a Luis Coloma una pequeña historia para que el pequeño príncipe no quedara traumatizado.

     

    Figura 2.- Entrada de la Casa-Museo del Ratón Pérez.

     

    El genial escritor se basó en una antigua tradición para crear una pequeña novelita en la que el rey niño Buby I conoce al Ratón Pérez y le acompaña hasta la calle Jacometrezo a cambiar el diente de un niño llamado Gilito por una moneda de oro. Gilito es muy pobre, no tiene ni mantas para arroparse, cosa que hace que Buby I quede conmocionado e intente ayudar desde ese momento a todos los súbditos de su reino.

     

    No hace falta decir que el Buby era en realidad el pequeño Alfonso, el cual quedó fascinado con la historia. Esta narración tiene un marcado sentido católico, ya que Buby se da cuenta de que todos los habitantes del reino son “sus hermanos menores” porque rezan por la mañana el padrenuestro, como lo hace él.

     

    Para todos los niños del mundo, y para los mayores que crean en la fantasía, podemos encontrar en la primera planta del edificio de la antigua confitería Prast, un pequeñito museo dedicado a este personaje. La visita cuesta 1€ y está narrada por una simpatiquísima guía. Además, el ayuntamiento Madrid colocó en la planta baja del edificio una placa conmemorativa y una estatuilla donde podemos ver al pequeño ratón según lo describe el Padre Coloma.

     

    Figura 3.- Pequeño monumento al Ratón Pérez.

     

    Estos son los secretos que guarda Madrid, una ciudad con gran historia, y con hermosas leyendas.

                                                       Juanma

     

     

    Todas las fotos están hechas por mí.

     

    Casa-Museo del Ratón Pérez. C/Arenal, nº 8. 1º, 28013 Madrid.

    Tlf, 91 522 69 68. www.casamuseoratonperez.com.

    Correo electrónico: ratonperez@casamuseoratonperez.es

    Melancólica Lisboa, grandioso Belém.

    Hace tiempo que tengo en mente escribir un artículo sobre la capital de Portugal. Pasé varios días de verano por esos lugares y el recuerdo fue agridulce. Puede que fuera por mi bajo estado de ánimo o mi cansancio extremo, pero no disfruté todo lo posible de esta ciudad. Ahora, recordando aquel viaje, viendo fotos, comentando anécdotas, me doy cuenta de las maravillas que se esconden en los pequeños rincones lisboetas. Si os apetece, acompañarme en un viaje por la “Ciudad de las Siete Colinas”.

     

     

    Figura 1.- Panorámica desde el Castillo.

     

    Unida en cuerpo y alma al estuario del Río Tajo, esta ciudad portuaria extiende su entramado urbano desde la tierra al agua, mostrándonos toda su belleza desde la orilla opuesta, en inmensa panorámica de altos contrastes. Porque señores, estamos en una ciudad de contrastes. Igual podemos encontrar una casa en ruinas en medio de una zona de palacios de ricos, como podemos encontrar un riquísimo palacio en una zona de pobres.

     

    Son casi 600.000 almas las que habitan la mayor ciudad de Portugal, por lo que no encontraremos los agobios de otras capitales europeas, pero tampoco encontraremos los servicios de estas. Lisboa es una ciudad para disfrutarla en sus tranvías, en concreto el 28, que nos lleva por la zona más turística de la ciudad. Y una vez te bajas del tranvía: a pasear, subiendo cuestas, entrando por callejas, recodos, rincones cargados de historia.

     

    Todas las excursiones por Lisboa deben empezar en la inmensa Praça do Comercio. Lugar de indiscutible reunión, nos muestra tres enormes lados porticados, en cuyo eje central se incrusta el bello Arco do Triunfo. El cuarto lado, se encuentra abierto al Tajo, formando una especie de complejo arquitectónico-natural. Como toda plaza que se precie, cuenta con una estatua ecuestre en su centro: la de D. José I.

     

     

    Figura 2.- Praça do Comercio.

     

    Estamos situados en el Bario de la Baixa, mandado construir por el Marqués de Pombal sobre las ruinas que originó el famoso terremoto de Lisboa, ocurrido en 1755. Las calles que aquí nos rodean forman un entramado cuadricular, con calles principales que son cortadas por otras secundarias. Sus edificios siguen una sobria arquitectura, donde las ventanas se multiplican por mil, como se puede apreciar en la Rúa Augusta.

     

    En este barrio no debemos irnos sin subir al peculiar Elevador de Santa Justa, obra del S. XIX firmada por G. Eiffel., desde el cual se contemplan bellísimas panorámicas de toda la zona. Desde aquí, vemos la teatral Praça do Pedro IV, más conocida como del Rossio, o la contigua Praça da Figueira.

     

    Desde este elevador accedemos al Bairro Alto al encontrarnos de lleno con las fastuosas ruinas de la Igleja do Carmo. Este barrio se caracteriza, a parte de por ser el único que sobrevivió al terremoto,  por una serie de callejillas estrechas, algo oscuras, pero también por ser una zona de marcha para la juventud o por sus Casas de Fado, entre la que destaca “A Severa”, toda una institución.

     

    Figura 3.- Restaurante “A Severa”.

     

    En A Severa podemos disfrutar de una deliciosa cena acompañada por una soberbia selección de fados por 40€. El coqueto restaurante está decorado con bonita azulejería portuguesa y coronado por un techo con vigas de madera. Aquí el turista encontrará el mejor folclore portugués al escuchar esas melancólicas canciones, a la luz de las velas, cantadas por un grupo de fadistas que se entregan a los comensales con toda la pasión que pueden expresar.

     

    Y como si diéramos literalmente un salto de colina a colina de la ciudad, nos adentramos ahora en el complejo de barrios más auténtico y con más encanto de todo Lisboa: el barrio del Castelo y el de Alfama.

     

    El poderoso Castelo de São Jorge corona el mas alto de los siete cerros y extiende sus murallas por la ladera atrapando, actualmente claro está, unos coquetos jardines en por los que se pasean aves exóticas. Desde aquí, las vistas de la ciudad son inmensas panorámicas difíciles de igualar en grandiosidad.

     

    Figura 4.- Callejas en Alfama.

     

    Las callejuelas que rodean el castillo, se funden con las del bario de Alfama para entregar al visitante una ración de singularidad en el medio urbano. Las estrechas y laberínticas rúas guardan la esencia del Portugal más profundo. Sin embargo, es lamentable el estado de conservación y limpieza de la zona. Es muy necesaria una inyección económica que revitalice un barrio tan bello como ruinoso.

     

    La Sé Catedral (S. XII) aparece como una gran mole. Parece más castillo que iglesia y la austeridad se hace reina del conjunto. Como todo en el barrio, parece que se va a caer a cachos. Sin embargo, el interior de esta catedral románica nos guarda alguna sorpresa, como trabajados sepulcros, interesantes capillas o un claustro en el que se debería poner un cartel que dijera: peligro, ruina.

     

    Pero no todo en esta ciudad está en pésimo estado de conservación. En las afueras, en el Barrio de Belém, encontramos maravillas arquitectónicas sin parangón en todo el mundo: la coqueta Torre de Belém y el soberbio y espectacular Monasterio de los Jerónimos.

     

    Figura 5.- Monasterio de los Jerónimos, claustro.

     

    Es un verdadero orgullo para esta ciudad tener un complejo monumental de tal envergadura. El Monasterio de los Jerónimos (S. XVI y estilo Manuelino) se muestra como una inmensa montaña de piedra labrada con los más variados motivos. La iglesia, de grandísimas proporciones, nos da una lección de arte religioso portugués. Pero es el claustro, fascinante para cualquier ser humano que lo contemple, el que hará que jamás olvides este gran monumento.

     

    Cerca del monasterio se encuentra el Monumento a los Descubrimientos (S. XX), que parece indicarnos que el agua que corre a sus pies, hace tiempo llevó a la mar a los más grandes viajeros de la historia portuguesa.

     

    Figura 6.- Torre de Belém.

     

    Pero es en la Torre de Belém, donde los paisajes naturales se mezclan en armonía con lo humano para proporcionarnos la fusión perfecta entre el arte y la naturaleza. Desde esta bonita fortificación se contempla la mejor panorámica del Puente 25 de Abríl. Y desde aquí, es el rincón perfecto para despedirse con un buen sabor de boca de Lisboa, la ciudad de la melancolía…

     

    ¿He dicho con un buen sabor de boca? Perdón, si quieres despedirte así de Lisboa no tienes que ir a la Torre de Belén, sino quedarte junto al monasterio para saborear en La Antiga Confeitaria de Belém los riquísimos Pasteis de Belém. Es entonces cuando nos despediremos con un buen sabor de boca.

     

    Figura 7.- Pasteis de Belém.

                                               

     

                                                                                                                    juanma

     

    Todas las fotos están hechas por mi.

     

    Navalcarnero, la tierra del vino.

    Bienvenidos a Navalcarnero. Es tierra castellana, de buen vino, de sabrosos asados y ricos garbanzos. Si gustáis en acompañarme en un paseito por esta villa, os mostraré, que cerca de la gran metrópoli madrileña, hay un mundo por descubrir. No todos los pueblos del sur madrileño han perdido su patrimonio. Afortunadamente Navalcarnero lo ha recuperado para nosotros. Bueno, incluso lo ha aumentado notablemente.

     

    Hace ya más de 500 años, gentes segovianas fundaron Navalcarnero, en unos lugares conocidos como La Perdiguera. Al pasar poco más de un siglo de su fundación, se emancipa de Segovia, convirtiéndose en Villa. Pero no se conformaron los vecinos de este pueblo de vivir en una villa ya que la estamos en la “doblemente villa” de Navalcarnero.

     

                     

    Figura 1.- Casa Blasonada de arquitectura toledana. (Casa de la Cultura).

     

    Este doble título se debe a la efeméride más importante que ha ocurrido por estos pagos: la boda real del Rey Felipe IV y la archiduquesa Doña Mariana de Austria. Tuvo lugar el 7 de Octubre de 1649 y como agradecimiento el monarca le concedió el título de Villa Real, siendo entonces la Villa de Villa Real de Navalcarnero.

     

    Pasear por su pequeño casco antiguo es una delicia. Aquí se siente Castilla por todos sus rincones. Casas toledanas, con ladrillo visto y mampostería, comparten espacio con muros encalados donde  aparecen pequeños ventanucos. Pero también hay casas blasonadas, donde los grandísimos ventanales están protegidos por recias rejerías de forja.

     

    Al llegar al corazón, alma y vida de este caserío, la Plaza de Segovia, te darás cuenta de lo bien que se hacen las cosas cuando el hombre quiere. Es una plaza porticada comenzada a construir en el siglo XVI. De forma irregular, sus fachadas son de colores, algunas con balcones corridos y donde todo aquél que llegue a la Real Villa, debe situarse en el centro y contemplar…

     

                     

    Figura 2.- Plaza de Segovia.

     

    En este espacio público, se encuentra el Antiguo Ayuntamiento, hoy oficina de turismo. Y muy cerquita, vigilando los poderes civiles, encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Este edificio religioso se empezó a construir en el Siglo XVI y además de su bellísima torre mudéjar, guarda en su interior varias capillas y retablos muy interesantes.

     

    Como estamos en tierras de excelente vino, hay un museo dedicado a él. El Museo del Vino lo encontramos en la Plaza de Alonso de Arreo y se aloja en una antigua bodega del siglo XIX. Lo más destacable, es la cueva escavada a mano hace más de 300 años.

     

    Por todo el municipio se dispersan bellos monumentos, a veces reconstrucciones fidedignas de los originales que allí se encontraban, otras bellas esculturas de temática diversa, como la dedicada a los Bailes Regionales. He de reconocer, que mi corazón se iluminó al verla.

     

                     

    Figura 3.- Monumento a los Bailes Regionales.

     

    Algo tiene este pueblo madrileño que me tiene enamorado. Si hay algún lugar de la Comunidad de Madrid donde me gustaría vivir, Navalcarnero, sin duda alguna, es mi sitio.

                                                                                    Juanma

     

    Las fotos están hechas por mí.

    Más información en www.ayto-navalcarnero.com            

    La Gomera. Leyendas y naturaleza en cada rincón.

     

    Que la Gomera es una isla única en el mundo, es evidente, no hay por qué decir que su geología, vegetación y fauna forman un universo que parece paralelo al nuestro. El turismo ha querido salvaguardarla en mayor medida de los desastres constructivos, y todavía hoy se conservan maneras de vivir que se remontan a los primeros años de colonización.

     

    Quien llegue a la Gomera desde Tenerife, lo hará en un Ferry que atracará en la capital de la isla: San Sebastián de la Gomera. En esta pequeña ciudad podrás abastecerte de todo lo que no vas ha encontrar en los demás rincones isleños.

     

                                   

    Figura 1.- Torre del Conde. San Sebastián de la Gomera.

     

    Su monumento principal es la Torre del Conde (S. XV), poderoso torreón defensivo construido con cantería volcánica totalmente integrado en un cuidado parquecito. La Iglesia de la Virgen de la Asunción tiene origen gótico y forma una coqueta placita junto a los edificios de viviendas que la rodean.

     

    Sería un gran privilegio recorrer La Gomera a pie, por sendas agrestes, llenas de fuerza y encanto, pero siendo realista, el coche es la mejor y casi única opción de llegar a las fabulosas maravillas naturales que nos aguardan.

     

    Mucho es lo que hay que decir del  Parque Nacional de Garajonay, pero creo, o espero, que todo el mundo habrá visto fotos de esta reliquia del Terciario. Este bosque de laurisilva, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, es verdaderamente una maravilla natural. Es muy difícil describir la sensación que se tiene mientras se pasea por bosques inmensos de árboles milenarios, con esa bruma misteriosa que aparece allá por donde camines…

     

                                   

    Figura 2.- Parque Nacional de Garajonay. Laurisilva.

     

    Para los amantes de las leyendas bonitas, decir que el nombre proviene de una historia de amor: la de una princesa de la Gomera llamada Gara y un muchacho tienefeño de nombre Jonay. Como es normal en estas historias, era un amor imposible, ya que la familia de ella se oponía. Por esto, los enamorados corrieron hasta el pico más alto de la isla. Entonces en un alarde de amor apasionado, los dos murieron al atravesarse con una lanza, uniendo sus cuerpos y nombres para siempre. Aún hay gente que dice escuchar su grito lastimero en el viento….

     

    Además por toda la isla se puedes ver impresionantes Roques, especie de domos de lavas ácidas que parecen grandísimos dedos señalando al cielo. La verdad es que las maravillas geológicas igualan o incluso superan a las biológicas. El fabuloso Acantilado de Los Órganos me da la razón…

     

                             

    Figura 3.- Parque Nacional de Garajonay. Mirador de los Roques.

     

    Varios pueblecitos se esparcen por la isla, como Tamargada, Vallehermoso, Hermigua…. En todos ellos podrás contemplar bonitas balconadas canarias y casitas construidas con cantería de lava. Muchas veces estas casas se sitúan en barrancos, desafiando las leyes de la gravedad.

     

    Como casi todos los núcleos poblacionales se sitúan en los valles, antaño era muy difícil hacer llegar a los vecinos diversas mercancías. Por eso, existían unos artilugios, como poleas, que unían las casas con los caminos situados en los altos. Así, se podían hacer intercambios de cosas sin tener que subir o bajar por cuestas de vértigo.

     

                                          

    Figura 4.- Panorámica de Vallehermoso.

     

    Pero la palma de las curiosidades isleñas se lo lleva el silbo gomero. Parece mentira que este medio de comunicación tan rudimentario aún siga utilizándose. Y no solo eso, sino que se da como asignatura optativa en los colegios gomeros. Me parece una idea excelente, todos debemos conservar y mantener nuestras señas de identidad.

     

    Y por último, lo más importante: la gastronomía gomera. El alimento más peculiar es el almogrote gomero, una riquísima pasta de queso de cabra con pimentón. Untado en pan tostado es realmente delicioso. También destacan los gustosos guisos de cabra, las papas arrugás y el potaje con mijo.

     

    Personalmente creo que esta isla es el lugar perfecto para retirarse una temporada. Y si puede ser en una casa rural en la ladera de un enorme barranco abierto al mar, pues ya es un sueño hecho realidad.

                                                 juanma

     

      Todas las fotos están hechas por mi. 

     

     

    Horcajuelo de la Sierra, coqueta arquitectura en un entorno natural inmenso.

    Los madrileños somos muy dados a “salir de Madrid”, sin pensar en que dentro de nuestra comunidad tenemos paisajes, monumentos y tradiciones de extraordinario interés. Por eso, la Sierra del Rincón, o Sierra Pobre, sigue siendo desconocida para una amplia parte de la población madrileña.

                          panorámica de Horcajuelo de la Sierra

    Figura 1.- Horcajuelo de la Sierra.

     

    La Sierra del Rincón, en su parte declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, la compone una serie de encantadores pueblecitos de piedra integrados en un paisaje montañoso, lleno de verdor en primavera, y cubierto de blanco en invierno. Son cinco los ayuntamientos que ceden su término municipal a este espacio de alto valor ecológico: Montejo de la Sierra, Horcajuelo de la Sierra, La Hiruela, Prádena del Rincón y Puebla de la Sierra. Hoy nos pasearemos por Horcajuelo de la Sierra.

     

    Horcajuelo de la Sierra es un pueblecito madrileño que en los años 60 del siglo XX casi quedó despoblado. Pero gracias a una serie de lentos procesos de embellecimiento, protección de la arquitectura tradicional y una posterior conservación del medio natural, el censo demográfico ha ido aumentando tímidamente hasta alcanzar los 105 habitantes.

                                          Arquitectura típica de Horcajuelo de la Sierra

    Figura 2.- Arquitectura serrana.

     

    Pasear por las calles de este caserío serrano es una delicia. En cualquier rincón aparecen casitas de piedra, normalmente de dos plantas y sobrao, con tejados cubiertos por teja árabe. Coquetas fuentes acompañan a poyos de madera, un potro de herrar o a escalinatas que parecen subir o bajar a rincones de misteriosa belleza.

     

    Las construcciones modernas respetan fielmente la arquitectura de antaño, pero sin renunciar a las comodidades actuales. Es muy fácil aquí encontrarse verdaderas mansiones de rico construidas al estilo del pobre. Además, se “reciclan” herramientas de antaño, como el curioso uso que se hace de las antiguas trillas, que se utilizan como portones de entradas a los corrales de las casas.

                                   trillas como puertas en Horcajuelo de la Sierra

    Figura 3.- Unas puertas muy trilladas.

     

    Pero para conocer fielmente las herramientas, el modo de vida y las prendas de vestir que utilizaban nuestros abuelos y bisabuelos,  nos debemos pasar por el Museo Etnológico de Horcajuelo. En un singular edificio de fachada semicircular se instaló, en 1997, este espacio cultural repleto de objetos relacionados con nuestro cercano pasado.

     

    El museo se divide en tres partes, distribuidas en las tres plantas del edificio. En la planta baja encontramos el establo,  donde además encontramos aperos de labranza y los útiles para la matanza. En la segunda planta, la coqueta cocina con su horno destaca sobre todo el conjunto de estancias del hogar. Por último, en el sobrao podemos contemplar varios trajes tradicionales de esta región.

                                 cocina en el museo etnológico de horcajuelo de la sierra

    Figura 4.- Cocina del museo.

     

    Pero el festival de etnografía no acaba aquí. Como buen complemento a la visita de este museo, podemos acudir a la Fragua. Se trata de la antigua fragua del pueblo, que ha sido rehabilitada para el turismo. Lo que más llama la atención es el gran fuelle con el que se mantenían bien calientes las brasas para calentar el hierro.

     

    Los edificios religiosos de este pueblo son los comunes: ermitas y la iglesia parroquial. Esta última está dedicada a San Nicolás de Bari. Se trata de una sencilla iglesia, de una sola nave, que guarda en su interior varios retablos barrocos. Aunque el edificio actual data del siglo XVII, conserva una bonita capilla gótica del siglo XV. Es muy recomendable su visita, ya que es de las pocas de la zona que no fue bombardeada durante la Guerra Civil Española.

                             Iglesia de San Nicolás de Bari Horcajuelo de la Sierra

    Figura 5.- Iglesia de San Nicolás de Bari.

     

    Pero si no eres amante del arte, pero si de la buena mesa, cuenta Horcajuelo de la Sierra con un palacio de la gastronomía. En un edificio de nueva construcción, integrado totalmente en el medio rural, encontramos La Posada de Horcajuelo. Este establecimiento rural nos ofrece además de alojamiento, un restaurante donde disfrutar de la gastronomía local.

     

    Su cocina tiene una indudable base castellana, pero aúna tradición y modernidad. Sus deliciosos judiones estofados, el riquísimo camembert frito con salsa de arándanos o las exquisitas, repito, exquisitas habitas con lomo y huevo son todo un regalo para el paladar. Además, también ofrece su carta sopas castellanas, chuletitas de cordero con patatas revolconas, revueltos de setas de la zona o asados, eso si, de encargo. Y de postre: el mejor bizcocho borracho de toda la región. El precio medio a la carta ronda los 30 euros por persona.

     judiones de La Posada de Horcajuelohabitas con lomo y huevo de La Posada de Horcajuelobizcocho borracho de la Posada de Horcajuelo

    Figuras 6, 7 y 8. Judiones, Habitas y Bizcocho Borracho.

     

    Si a todos estos motivos para visitar Horcajuelo de la Sierra le sumas un paisaje nevado…. ¡¡entonces no puedes olvidarte jamás de este viaje!! Los madrileños tenemos que conocer mejor nuestra región.  No dudes en visitar la Sierra del Rincón ya sea en coche o andando, sus lugares te cautivarán.

                           

                                                               juanma

     

     

    Todas las fotos están hechas por mi.

     

    El Sol, fuente de belleza y de vida.

    El Sol, nuestro Dios desde que los primeros seres humanos tienen el poder del pensamiento. Único en nuestro cielo, único en belleza, único en un poder de atracción que hace que nos fascine desde que nace, hasta que muere.

     

     

                     Amanecerer en las Caletillas (Tenerife)

     

    Figura 1.- Amanecer en Las Caletillas (Tenerife).

     

    No deja de ser una estrella más en el infinito universo que nos rodea, nada tiene de especial respecto a otras, pero es nuestra, solo nuestra. Dorado, amarillo, rojo fuego es nuestro cuerpo celeste. Nos ofrece su luz y su calor, que aceptamos para nuestra vida, y nos regala unas imágenes bellísimas. Pero si a este Sol, se le une el mar…. Ahí, solo ahí, el infinito se hace poesía.

     

                                                Amanecer Delta del Ebro (Tarragona)

     

    Figura 2.- Amanecer en el Delta del Ebro (Tarragona).

     

    Además este Sol, que tiñe el cielo de sangre, que lo baña de tonos ocres, naranjas y amarillos, que le roba su azul intenso, crea espectáculo cada noche que se muere para resucitar con el día.

     

     

                               Atardecer en Tenerife

    Figura 3.- Atardecer en Tenerife.

     

    Pero si el cielo es azul, ¿porqué el sol tiene el poder de tornarlo rojo? Voy a tratar de explicaros de una manera muy sencilla esta cuestión. Además así os doy a conocer otro campo de la geología: los fenómenos atmosféricos.

     

     

    El sol emite diferentes tipos de radiación: infrarroja, luz visible y radiación ultravioleta. Nosotros nos vamos a quedar con la luz visible. Esta luz visible emitida por el Sol choca con la atmósfera, cuyos gases no son capaces de absorber su radiación.

     

                                   Atardecer en Praia Grande. Parque Natural de Sintra. (Portugal)

    Figura 4.- Atardecer en Praia Grande. Parque Natural de Sintra (Portugal).

     

    Bueno, pues aunque los gases no puedan hacer nada con la luz solar,  los miles de millones de partículas que hay en suspensión tienen el poder de reflejarla, desviándola de su camino, incluso devolviéndola al espacio. Este fenómeno, solo por curiosidad, recibe el nombre de dispersión o Scattering.

                                          Cabo ortegal atardecer (La Coruña) 

    Figura 5.-  Atardecer en Cabo Ortegal (La Coruña).

     

    Cuando tenemos una atmósfera limpia se produce una dispersión que recibe el nombre de efecto Rayleigh, el cual afecta de forma diferente a las diferentes longitudes de onda de la luz solar.

     

     

                  Atardecer Aveiro (Portugal)

    Figura 6.- Atardecer en Aveiro (Portugal).

     

    Al amanecer y al atardecer, los rayos solares inciden de forma oblicua sobre la atmósfera, por lo que tienen que tienen que atravesar más atmósfera que al mediodía. Si los rayos atraviesan más atmósfera, se produce un mayor efecto Rayleigh, y las ondas con longitud más cortas se ven afectada por la reflexión difusa, y nos quedan sin alterar las ondas con colores rojizos y anaranjados. Por el contrario, cuando la luz solar atraviesa menos cantidad de atmósfera, las longitudes de onda que predominan son las que nos dan los tonos azulados y violetas del cielo.

     

                  Atardecer Delta del Ebro (Tarragona)

    Figura 7.- Atardecer en el Delta del Ebro (Tarragona).

     

    ¿Puede el cielo cambiar su color azul por otro permanentemente? Pues rotundamente si, todo depende de nuestro sol y su luz, todo depende de las ondas que nos lleguen, de cómo se filtren por nuestra atmósfera.

     

     

                           Puesta de Sol en Papatrigo 

    Figura 8.- Puesta de Sol en Papatrigo (Ávila).

     

    Hace millones de años seguramente el cielo fue violeta, o rojo, o incluso pudo ser amarillo. Que raro nos parece, sin embargo tiene una explicación sencilla. Así es la ciencia, esclarecedora de los mayores secretos, cuando puede adivinarlos.

     

                        Puesta de Sol en San Fernando. Cádiz

    Figura 9.- Puesta de Sol en San Fernando. (Cádiz)

     

     

                                                                           juanma

     

    Si queréis saber más, leeros el libro “Cambios climáticos. Una aproximación al sistema Tierra”. De Javier Martín Chivelet. Profesor de Geología de la Universidad Complutense de Madrid. De aquí he sacado toda la información.

    Todas las fotos están hechas por mí.

     

     

     

    El presente en Las Hurdes.

     

    Es muy difícil comenzar hablando de la comarca cacereña de Las Hurdes sin recordar su oscuro pasado. Pero es bien sabido que el pasado, pasado está y punto y final. Nada queda ya de esos momentos tan difíciles para la supervivencia humana. Bueno algo queda. Unas tradiciones legadas del arte de la subsistencia, del arte de curar con lo que te ofrece el medio, del arte constructor de la piedra.

     

                                              Pinares en Huetre, Las Hurdes

    Figura 1.- Paisaje Hurdano. (Foto del Autor).

     

    La ruta que os propongo comienza por una carretera de curvas de vértigo que cruza la Sierra de la Peña de Francia. La montaña está vestida por un denso pinar que acoge varios grabados rupestres, como la “Peña Rayá” en la alquería de Huetre. Estos pinares quedan despojados de su omnipresente verdor al ser sustituidos por el cultivo del olivo, el cual dará en un futuro un aceite de gran calidad.

     

    El primer pueblo importante en la ruta es Casares de las Hurdes, donde Alfonso XIII y más recientemente Juan Carlos I y Sofía, reyes de España, hicieron una parada en su recorrido por la zona, quedando como importante efeméride en la actualidad.

     

                                        Casa en Casares de Las Hurdes

    Figura 2.- Rincón de Casares de las Hurdes (Foto del Autor).

     

    Es una lástima que los pueblos y alquerías de la comarca no hayan sabido conservar su coqueta arquitectura en piedra, y la mutilación de la estética rural queda patente en cada caserío que se visita. Pero aún así, merece la pena darse un paseito por cualquiera de estas aldeas. En el caso de Casares de las Hurdes, los rincones con encanto todavía son abundantes, y las callejuelas estrechas, acompañadas por un soberbio paisaje, hacen que este pueblo sea imprescindible en nuestro recorrido por Las Hurdes.

     

    En general, la arquitectura típica de la zona consiste en casitas de piedra, de uno o dos pisos, algunas con fachadas encaladas y balconcitos volados. Los tejados están bien protegidos por lajas de pizarra. Abundan los pajares o graneros, donde la puerta de entrada se situaba a gran altura, para proteger el contenido de los animales y del agua. En la alquería de Asegur podrás ver bonitos ejemplos.

     

    Siguiendo el curso del río Hurdano aparecen varios pueblecitos, como Nuñomoral, Rubiaco o Vegas de Coria. Los paisajes son cambiantes, tornándose de pino a olivo a medida que bajamos en altura por los montes. Además, el río Hurdano nos ofrece bonitas postales, puentecitos curiosos y algunas zonas para un refrescante baño.

     

                                                        Batipuerta en Casar de Palomero     

    Figura 3.- Batipuerta en Casar de Palomero.

     

    Pero si cambiamos el río Hurdano por el río de los Ángeles, nos viene al encuentro en nuestro camino los pueblos de La Pesga, Rivera Oveja y el más importante de todos, Casar de Palomero. Los dos primeros núcleos poblacionales están situados en un entorno privilegiado, de agreste belleza, pero es el tercero el que nos llenará ese vacío monumental.

     

    Casar de Palomero fue uno de esos pueblos en el que la Edad Media bendijo con el paradigma de las tres culturas: judíos, musulmanes y cristianos vivían juntos, pero no revueltos, delimitándose tres barrios que aún hoy en día es fácil descubrir. Sin duda alguna debió ser un pueblo muy bello, lástima que no se respetara una arquitectura mucho más que centenaria y en las calles conviva lo antiguo y bello con lo moderno y anodino. Pero aún así, es el pueblo más bonito de Las Hurdes, y donde todo amante de la historia debe dejarse caer.

     

                                          Casar de Palomero        

    Figura 4.- Judería de Casar de Palomero. (Foto del Autor).

     

    El barrio judío puede que sea el mejor conservado, y es muy fácil encontrar bellísimos pasajes donde los aleros de las casas casi se besan, en un desesperado intento de apaciguar el frío y el calor. La morería, de casas encaladas también sorprenderá al visitante. El barrio peor parado es el cristiano, donde la piqueta, ha hecho demasiado  daño. En el centro de la población se encuentra una plaza porticada, donde se sitúa el ayuntamiento y alguna casa de buena factura. Dispersos por el caserío hay varios templos cristianos, siendo la Iglesia de La Cruz Bendita es el más importante.

     

    Abandonamos Casar de Palomero en dirección a Caminomorisco, importante núcleo poblacional, y nos detenemos de nuevo en Pinofranqueado. Sin duda alguna aquí es donde encontramos las mejores zonas de baño, desde piscinas naturales, hasta un acogedor tramo del Río de los Ángeles, cruzado por un robusto puente por el que se pierde la carretera que nos alejará de esta comarca.

     

                                          Río de los Ángeles, Pinofranqueado.

    Figura 5.- Río de los Ángeles en Pinofranqueado. (Foto del Autor).

     

    Más folclórica resulta la fiesta de La Enramá, declarada de Interés Turístico Regional. Como en muchos pueblos de España, se hace un sorteo de mozos y mozas, el cual servirá para un emparejamiento temporal. A este sorteo solo pueden asistir los hombres. Pero lo más interesante comienza el 24 de agosto. Los mozos se dirigen a la casa de “su novia”, acompañados por tamborileros, y allí la moza colocará un ramillete de flores en la solapa de la camisa de su afortunado novio.

     Migas estilo Hurdano Cabrito Hurdano a la Brasa Puchas Hurdanas                                                                                                                                                                                                       

    Figuras 6, 7 y 8. Gastronomía local: migas, cabrito y puchas. (Fotos del Autor).

     

    Es evidente que la gastronomía de la zona va ha ser humilde pero exquisita. El menú hurdano lo componen las ricas Migas al estilo hurdano, el Cabrito hurdano a la brasa y un postre llamado Puchas hurdanas. Estas “puchas” consisten en una especie de gelatina hecha con harina y agua y un toque de anís. Su sabor es especial, un poco extraño.

     

    No quiero dejar de hablar de las interesantísimas Cruzianas que se encuentran en la zona. Estas pistas dejadas por los Trilobites hace cientos de millones de años, nos hablan del mar que ocupaba la zona en aquellos tiempos. Hay varias casas que en sus fachadas incorporan estos fósiles a modo ornamental.

     

                                         Cruciana en Casares de Las Hurdes        

    Figura 9.- Cruzianas en Casares de las Hurdes. (Foto del Autor).

     

    Don Miguel de Unamuno, en sus viajes por España, quedó prendado de la gran fuerza que emanan estos parajes. Eran malos tiempos cuando él honró con su presencia. Tiempos difíciles casi olvidados. Quien hoy en día diga que esta bellísima comarca es un foco de pobreza, malnutrición o de bocio, ya sabe lo que tiene que hacer: visitarla.

         

                                                                             juanma

     

    Entre bosques y palacios. Siente la magia de Sintra.

     

    Si le preguntas a un portugués que en que lugar de su país habría más posibilidades de encontrarse con un duende, un hada o una princesa con su caballero, absolutamente todos contestarían: en Sintra.

     

    En esta pequeña ciudad y en el paisaje que la circunda, declarado todo ello Patrimonio de la Humanidad, converge el gusto por la buena arquitectura con los paisajes de ensueño. Todo en ella parece haber sido construido para servir de decorado para un cuento infantil. Sus palacios, jardines, callejuelas o castillos se funden en un todo, salido de la imaginación de un niño.

     

    En general las fachadas de las casas tienen tonos pastel, lo cual sirve para relajarse mientras se suben las empinadas calles de la ciudad. Es cansado recorrerla a pie, pero merece la pena. Para los menos valientes existen calesas en las que descubrir los bonitos rincones de Sintra en un romántico medio de transporte.                                                                                     

     

                                                      

                                        

                                                Pelourinho y torre de la Cámara Municipal. Sintra

    Figura 1.- Pelourinho y torre de la Cámara Municipal. (Foto del autor).

     

    El caserío que forma la ciudad está disperso por la ladera de la Sierra de Sintra. Se puede decir que los monumentos se reparten en tres zonas: la baja, donde se encuentran bonitas casitas, un pelourinho y algún palacete; la Vila Velha, con el Palacio Real por estandarte y estrechas callejuelas llenas de encanto; y en la cima de la montaña: el fantástico Parque y Palacio da Pena.

     

    La parte baja del caserío que compone Sintra está dominada por las pintorescas calles que rodean a un pelourinho. Aquí se sitúa la Cámara Municipal, que se aloja en un bellísimo palacete de indudable estilo manuelino. Grandes mansiones y casonas de los más diversos estilos arquitectónicos aparecen rodeadas de coquetos jardines.

     

    A medida que se sube por el empinado camino, el viajero se encuentra envuelto por una gran masa forestal donde surgen a un lado y a otro, impresionantes casonas. Ahora bien, toda la atención siempre irá, se quiera o no, al estrambótico Palacio Nacional de Sintra. Bueno, más que al palacio, a su inmenso par de chimeneas cónicas, que con el paso del tiempo se han hecho tan famosas, que forman parte imborrable de la visita a la ciudad.

     

                                                          

    Famosas Chimeneas. Sintra

    Figura 2.- Famosas Chimeneas. (Foto del autor).

     

    La entrada al Palacio, muy recomendable,  cuesta 5€, gratuita para los estudiantes. Este colosal monumento se comenzó a construir allá por el siglo X y, desde entonces, todos los estilos arquitectónicos pasaron factura a sus muros. Muchas son las salas que componen el palacio, unas algo sosas, otras tan recargadas que hacen daño a la vista, pero en general poseedoras de una belleza única. La Sala de los Cisnes, la Sala Árabe, la Sala de los Blasones… son los nombres de algunas habitaciones, pero es la Sala de las Urracas la que guarda la más hermosa leyenda.

     

    Cuentan unos, inventan otros que, a espaldas de la Reina, el Rey rondaba a una bella dama. En acto de cortesía el soberano dio un “inocente” beso en la mejilla de la mujer y, acto seguido, las charlatanas damas de la corte corrieron arduas a difundir lo ocurrido. El rey afirmó que obró “para bien” y como venganza mando representar en el techo un gran numero de urracas, que representan a las cotillas cortesanas, sujetando con el pico la inscripción”Per Bem”junto con una rosa. Otras fuentes indican que no fue un beso, sino una rosa lo que regaló el rey a la dama, y de ahí que se represente cada urraca con una rosa. Bonita leyenda palaciega…

     

                                     Techo de la Sala de las Urracas. Sintra

    Figura 3.- Techo de la Sala de las Urracas. (Foto del autor).

     

    Punto y aparte del palacio es su cocina, de donde parten sus inmensas chimeneas. Sala de grandes dimensiones, es fácil imaginar los manjares que se guisaron en las perolas de cobre que se exponen. No menos deliciosos serían los asados, que al juzgar por el tamaño de las varas metálicas donde insertaban la carne, serían bien abundantes.

     

    Callejear por lar rúas que rodean el Palacio es muy recomendable. La Torre del Reloj o  la Iglesia de São Martinho son algunos de los monumentos más importantes. Aquí se encuentran varios museos o tiendas y restaurantes donde saciar la sed, la consumista claro.

     

    Ahora empieza la subida. Dependiendo de tu fuerza de voluntad, deberías ir andando, que seguro que es la mejor opción si dispones de tiempo. Para los que tenemos siempre prisa, el coche es nuestro sino, pero siempre acuérdate de aparcarlo a medio camino, porque luego es literalmente imposible.

     

                                     Castillo de los Moros. Sintra

    Figura 4.- Castillo de los Moros. (Foto del autor).

    Seguramente este camino es una de las sendas más bellas que existen en Portugal. La espesa vegetación, formada por eucaliptos y otras especies de repoblación, hace que el frescor del bosque te rodee de inmediato. Varias mansiones de ricos actuales golpean al monte, hiriendo su ladera, a veces con acierto arquitectónico, otras con desidia humana.

     

    Casi en la cima de la montaña, se encuentra el primero de los fabulosos monumentos que coronan la cima. El Castelo dos Mouros, originario del Siglo VII, protege con sus sólidas murallas un nada y un todo ya que hace mucho tiempo que dejó de ser útil su finalidad defensiva.

                                Palacio da Pena. Sintra

    Figura 5.- Palacio da Pena. (Foto del autor).

     

    En la cima, en lo más alto, donde el caminante llega casi exhausto, ahí, ahí se encuentra el más colosal de los monumentos de Sintra. Parece que el fantástico Palacio da Pena quiere mirar con altiva soberbia todo el paisaje que le rodea, olvidándose por completo que su origen fue un humilde convento.

     

    Este Palacio-Castillo, parece salir de un cuento Disney y es sin duda la máxima representación del romanticismo del siglo XIX en Portugal. Sus almenas, torreones y baluartes defensivos, conviven en desigual armonía con una bonita capilla o con recargadísimas portadas. Los tonos pastel aquí también hacen acto de presencia, incrementando más aún el ideal romántico. Las panorámicas desde sus almenas son bellísimas, merece mucho la pena dedicar un buen rato a la contemplación sosegada de la naturaleza. En el interior del palacio se alberga un buen muestrario de muebles del siglo XIX, obras de arte, muestras de azulejería portuguesa…

     

                                   Bella panorámica desde el castillo. Sintra

    Figura 6.- Bella panorámica desde el castillo.

     

    Hay que aclarar que este exceso de lujo fue creado como capricho del esposo de la reina María II. Don Fernando de Saxe Coburgo-Gotha, por medio de su arquitecto, el barón Ludwig von Eschwege, hizo sus extravagancias realidad al comprar esta propiedad en 1838. Cual rey rico, no se conformó con su palacio, sino que todo el inmenso espacio natural fue modificado para construir un grandioso parque donde conviven estatuas de guerreros, lagos, capillas o hermosas fuentes. Todo este valioso patrimonio, es accesible al público general mediante el pago de una entrada que cuesta 11 €.

     

    Es mucho el patrimonio que descubrir en Sintra, pero quería hacer un inciso desde mi humilde opinión: todo necesita una inyección económica para iniciar una buena restauración. El patrimonio se degrada con el tiempo, y para que no se pierda, hay que cuidarlo. A veces, una simple mano de pintura, haría resaltar más aún la impresionante belleza de este rinconcito de Portugal.

     

                                                                            juanma

     

     

    Biliografía:

    “Guía Total. Portugal”. Ed. Anaya Touring Club.

     

    Podéis ver más fotos en mi álbum Región de Lisboa (Portugal): http://jmduende.spaces.live.com/photos/cns!457D141A2FED1A10!4570/?startingImageIndex=266&commentsExpand=0&addCommentExpand=0&addCommentFocus=0&pauseSlideshow=0

    Piedras llenas de vida, piedras llenas de arte: Cáceres ciudad Monumental.

     

     

    Muchas veces hemos oído eso de “cuando llegas a tal ciudad parece que vuelves al pasado, que el tiempo nunca pasó por sus calles”. Entonces viajamos y asentimos: “es verdad, parece que regresas al medioevo”.  Te marchas satisfecho por descubrir otro rincón donde dejar volar tu imaginación y asumiendo que no encontrarás nada igual. Sin embargo, por casualidad y sin buscarlo, llegas a Cáceres. Ahí es donde te das cuenta que estabas equivocado…

     

    Pocas ciudades en el mundo pueden igualar en armonía y belleza al casco antiguo de Cáceres. Es pequeño, eso si. Se recorre muy bien a pie en apenas unas horas, pero hay tal cantidad de palacios, casonas, iglesias y conventos que pueden pasar años antes de que descubras todos sus secretos.

     

    Los romanos fueron los primeros en imprimir su huella en esta ciudad, que es parte imprescindible de la antiquísima Vía de la Plata, creyéndose su fundación hacia el año 35 a.C como una mansió romana. Pocos restos se conservan de esta época, pero importantes, como la estatua del Genio Andrógino.

     

    Pero es un monumento formado por la amalgama de culturas el santo y seña de identidad de Cáceres: la bella Plaza Mayor. A modo de gran atrio este espacio público es el centro de reunión de visitantes y locales. Muchos siglos de historia ha visto pasar y muchos son los monumentos que la componen. Sus blancas casas, con soportales de piedra, puede evocar a la vieja Castilla, pero no hay duda que le sobra personalidad extremeña.

     

    Se puede decir que tres son los monumentos más importantes de esta plaza: El ayuntamiento, la muralla y la Torre del Bujaco. La Casa Consistorial está ubicada en un edificio soportalado en cuya fachada principal se encuentra un gran balcón corrido que acoge una serie de ventanas de traza clasicista.

     

    Torre del Bujaco. Cáceres

    Figura 1.- Torre del Bujaco. (Foto del Autor).

     

    La muralla, almohade del Siglo XII, protege toda la ciudad antigua. Está construida en sillarejo y mampostería de piedra berroqueña, muy abundante en el lugar. En ella se abren varias puertas o arcos. Sin lugar a dudas el más famoso es el Arco de la Estrella, del siglo XVIII y construido bajo la dirección de Manuel de Larra Churriguera.

     

    De las 12 torres que todavía quedan en la muralla, destaca por encima de todas la Torre del Bujaco, contemporánea de la muralla y un prodigio de sobria belleza. Según dicen, acogió la masacre de 40 caballeros cristianos a manos de los moros, en tiempos de la reconquista. Junto a la torre, se adosó una ermita barroca.

      Torre de las Cigüeñas. Cáceres

    Figura 2.- Casa de los Cáceres Ovando y Torre de las Cigüeñas.

    (Foto del Autor)

     

    El interior de la ciudad amurallada es un mosaico de palacios, la mayoría de estilo gótico,  renacentista o barroco.  Son muchos, variados y distintos, pero a cual más bello: Casa de los Cáceres Ovando y Torre de las Cigüeñas, Casa de los Golfines de Arriba, Casa de los Carvajal, Casa de las Veletas…Casi todas ellas con torres desmochadas, debido a una orden de la reina Isabel la Católica ,cuya finalidad era acabar con las disputas nobiliarias. El poder es de los Reyes, que quede claro.

     

    En cuanto a los monumentos religiosos, el gótico es el estilo imperante en la Concatedral de Santa María la Mayor, en la Iglesia de San Mateo y en el Convento de San Pablo.  Solo la Iglesia de San Francisco, perteneciente al convento de la Compañía de Jesús rompe con lo establecido con su barroquísimo exterior. Dos poderosas torres encaladas parecen proteger el sagrado templo de “La Preciosa Sangre”.

     

    Concatedral de Santa María. Cáceres

    Figura 3.- Concatedral de Santa María. (Foto del Autor).

     

    No hay duda que la Concatedral de Santa María la Mayor es el monumento histórico-artístico más importante de la ciudad y muestra de su importancia histórica son sus numerosas sepulturas de nobles cacereños. Se comenzó a construir en el siglo XII y su estilo arquitectónico es una transición del románico al gótico. Del exterior del templo destacan  dos portadas góticas de arcos apuntados y una torre, de sobrio aspecto, rematada con cuatro pináculos. Del interior, gótico en su mayoría, sobresale un gran retablo plateresco (1550) realizado en madera de cedro por Guillén Ferrant y Roque Balduque. También hay que mencionar varias tallas de cristo en madera negra y un pequeño museo catedralicio.

     

    Ya hemos hablado del legado que dejaron los romanos, musulmanes o cristianos en Cáceres. Pero ¿qué pasa con los judíos? Es bien conocido que en la provincia de Cáceres existen numerosas juderías, excelentemente conservadas y con un alto valor histórico y cultural. Claro, la capital no iba a ser menos ya que  su actual Barrio de San Antonio no es otra cosa que la antigua aljama judía.

     

    No hace falta buscar en planos, guías o demás medios donde está o como encontrar este barrio. En seguida nos daremos cuenta que drásticamente la ciudad cambia sus edificios de piedra y de rancio abolengo, por coquetas casas de blancas fachadas encaladas con balconadas cuajadas de flores. La antigua ermita cristiana que da nombre al barrio, fue en tiempos la sinagoga judía.

     

    Si nos sobra tiempo y queremos indagar más en la historia de Cáceres, a extramuros de la ciudad, además de la Plaza Mayor, también podemos encontrar otros monumentos interesantes, como el Palacio de la Audiencia, el de Godoy, el de los Carvajales, o las iglesias de Santiago o San Juan Bautista.

     

    Migas extremeñas. Cáceres

    Figura 4.- Migas extremeñas. (Foto del autor).

     

    Si hablamos de gastronomía, es imposible no mencionar las migas extremeñas, el delicioso queso conocido como “Torta del Casar”, las sopas canas o las tencas. Y para beber, los vinos de Cañamero o de Montánchez.

     

    Muchas son las razones para conocer Cáceres, tanto la ciudad como la provincia entera. Todas estas razones se encuentran expuestas en el Centro de Interpretación de las Comarcas, lugar de imprescindible visita para el amante de la cultura y de la tradición del pueblo cacereño. Hazme caso, empápate de cultura, empápate de Cáceres.

     

    Centro de Interpretación de las Comarcas. Cáceres

                                                         Figura 5.-  Centro de interpretación de las comarcas.

     (Foto del Autor)

     

     

     

     

    Para sabér más y bibliografía utilizada: 

    - España de Punta a Punta. Editorial Anaya Touring Club.

    - Extremadura I. Guías El Viajero. Editadas por El País.

    Páginas web consultadas:

    - http://www.consultatodo.com/turismo/extremadura/turismoCaceresCiudad.htm

    - http://www.caceresjoven.com/paginas/turismo/monumentos/monumentos.asp

     

    Podeis ver más fotos en mi álbum Provincia de Cáceres: paraiso histórico y natural:

     

    http://jmduende.spaces.live.com/photos/cns!457D141A2FED1A10!4936/?startingImageIndex=54&commentsExpand=0&addCommentExpand=0&addCommentFocus=0&pauseSlideshow=0

     

     

     

                                                                                                                                                                                    juanma

     

    Munich 2008.

    “Olé olá, el duende acaba de llegar. Olé olá, Pumuki es colosal……”

     

    El comienzo de una serie infantil de los años 80 sirve de buena introducción para hablar de la ciudad de Munich. ¿Por qué? Pues porque Pumuki saltaba de tejado en tejado de la ciudad haciendo sus trastadas, que tanto divertían a los niños de por aquel entonces. Tal vez el “duende del pelo rojo” no existiera en realidad, sin embargo en esta bella ciudad bien podrían vivir otros duendecillos, hadas, gnomos o cualquier ser fantástico. Aquí es muy fácil dejar volar la imaginación…

     

    Munich (München) es la capital de Baviera, el Länder más grande de Alemania. Cuenta con cerca de 1.250.000 habitantes y según dicen, es una de las ciudades más amadas por los alemanes y donde a todo el país le gustaría vivir. No es difícil encontrar el por qué: buen clima, bellos monumentos, gentes muy amables, tradiciones singulares, buena gastronomía y por encima de todo, una insuperable cerveza.

     

    El Oktoberfest es su fiesta. No hay en el mundo nada parecido. Miles de personas acuden cada año a beber cerveza, reír, cantar y exaltar tradiciones centenarias. La navidad también es destacable, ya que la ciudad se embellece para la ocasión y los mercadillos navideños hacen las delicias de turistas y locales.

     

    La parte monumental de la ciudad se corresponde con el centro histórico, pero fuera de el hay rincones que no deben de ser olvidados. Destaca el Nymphenburg, villa de recreo de la nobleza bávara, rodeada de coquetos jardines que incitan al paseo sosegado. Por otra parte, la impresionante Iglesia de St. Paul, de estilo gótico deja con la boca abierta al visitante. Sus altos ventanales, el impresionante rosetón calado y las monstruosas gárgolas le dan un aspecto espectral, de iglesia rodeada de misterio….

     

    Empezar a visitar el conjunto monumental de Munich cruzando la  Karlstor (Puerta de Carlos) es una buena opción. Está situada en la elegante y espaciosa Karlsplatz, formada por dicha puerta, el Justizpalast y varios edificios de diversos estilos arquitectónicos.

     

    Karlstor

    Karlstor

     

    La calle Neuhauser sirve de guía para llegar al centro. En ella, bellas fuentes, estatuas y preciosas jardineras cuajadas de flores nos alegran el camino. Muchas son las agradables terrazas donde se puede degustar una bien fría cerveza, y muchísimas son las tiendas donde comprar desde artesanía hasta ropa.

     

    En esta concurrida calle está situado el oratorio de Bürgersaal, barroco del siglo XVIII, en cuyo interior se guardan varias tallas y se exalta la figura de un beato local.

    La iglesia de St. Michael, es originaria del Siglo XVI, pero tras la Segunda Guerra Mundial fue totalmente reconstruida. Esto es algo demasiado corriente en esta ciudad.

     

    Es evidente que no se puede frivolizar con la importancia del patrimonio monumental y cultural cuando miles de personas perdieron su vida, pero ¡dios!, cuantas valiosísimas obras de arte se perdieron para la cultura mundial. El resurgir alemán tras la guerra es ampliamente conocido y queda patente en que casi todos sus edificios están reconstruidos.

     

    El corazón y alma de la ciudad es la Marienplatz, bellísima plaza que acoge dos de los edificios más singulares de Munich: sus ayuntamientos. El Altes Rathaus es el Ayuntamiento Viejo, originario del S. XV. Sin duda alguna es uno de los edificios más bonitos de la urbe. Parece sacado de un cuento de hadas y no extrañaría ver a una antigua damisela asomarse desde una ventana de su alta torre.

     

    Marienplatz

    Marienplatz

    Sin embargo, no es de extrañar que toda la atención del visitante primerizo la acapare el Neues Rathaus, el Ayuntamiento Nuevo. El enorme edificio gris, de estilo neogótico, se comenzó a construir en el siglo XIX, quitándole desde entonces todo el protagonismo a su homólogo viejo. Además, a las 11:00, a las 12:00 y a las 17:00 cientos de personas miran embobadas su torre central. El motivo es que en ella está instalado un grandioso carillón, el más grande de todo el país, cuyas 32 figuras realizan bailes populares o justas medievales. Creo que Pumuki sería muy feliz formando parte del espectáculo…

     

    Muy cerca de los ayuntamientos, se encuentra la Frauenkirche, catedral de Nuestra Señora. La gran mole, construida en ladrillo rojo, es de una sobriedad extrema. Su estilo arquitectónico es el gótico tardío y se empezó a construir en el siglo XV. Los infinitos ventanales poseen vidrieras multicolores que rompen con la ruda ornamentación. El interior encierra numerosas tallas, varios órganos, y bellas pinturas religiosas.

     

    Otra construcción religiosa destacable es la Theatinerkirche, iglesia de San Cayetano, barroca, de corte italiano, que posee un candor y una luz maravillosa. Su fachada sirve para configurar, junto al Residenz y al Feldernhalle una de los espacios públicos más bellos de Munich. El Feldernhalle es un fastuoso monumento de gran teatralidad: una escalinata, dos feroces leones y una estatua de un guerrero. Su “italianiedad” es demasiado evidente. Resulta que es una copia de un monumento florentino

     

    El Residenz, inmenso palacio de antiguos reyes, guarda tras sus muros tesoros inimaginables. Sus fachadas intentan esconder sus evidentes signos de reconstrucción  pero muchas veces es difícil distinguir lo original de la copia. Los agradables jardines que acompañan al palacio son uno de los rincones más acogedores de la ciudad. Es un gran placer tumbarse en el césped mientras se escucha a los músicos callejeros, se observa a los muniqueses en sus paseos diarios o se intenta entrar en un estado de relax absoluto.

     

    Hofgarten

    Templete en los jardines del Residenz.

    En el lado opuesto de los jardines, la Max Joseph Platz sirve de gran escenario para el neoclásico edificio del Nationaltheater, corazón de la lírica bávara. De aquí parte la Maximilianstr., gran avenida donde encontrar las mejores firmas de alta costura del mundo.

     

    El Isar es el río de la ciudad. Sus vegas forman agradables paseos, donde centenarios castaños dan sombra a parejas de enamorados que dejan llevarse por la melancolía del lugar. Varios museos se encuentran junto o encima del curso fluvial.

     

    Una gran puerta, la Isator, nos invita a regresar al centro histórico. Así llegamos a la Heiliggeistkirche bonita iglesia, en cuyo interior sorprenden en sus robustas columnas unos capiteles de color rosado. Es bastante peculiar.

     

    Detrás de esta iglesia se encuentra el santuario gastronómico de Munich, el Viktualienmarkt. Es irresistible no comprar nada en este bonito mercado al aire libre. Sus encantadores puestos venden flores, artesanía, productos gastronómicos… y todo ello adornado con coquetas fuentecillas. Además es un buen lugar para deleitarse con la gastronomía local en sus restaurantes cargados de un gran tipismo.

     

    Artesanía en Viktualienmarkt

    Artesania

    Ahora bien, no hay en Munich local más famoso que la cervecería Hofbräuhaus. Son palabras mayores. Esta antigua fábrica de cerveza, se convirtió en el siglo XIX en un establecimiento que ha hecho historia en Alemania. En su gran interior se disponen largas mesas en donde se puede disfrutar de la mejor cerveza negra del mundo. Su cocina no se queda atrás, y es evidente que las salchichas son su plato estrella. Mientras el cliente come, un grupo de músicos toca canciones populares. Por cierto, ¡mira hacia arriba! Unas singulares pinturas al fresco decoran los techos del local, sorprendiendo a cualquier visitante curioso.

     

    Hofbräuhaus

    Hofbräuhaus

     

    Ya me estoy extendiendo demasiado en este artículo, seguro que te has aburrido un poco al leerlo, por eso, todo lo que me queda lo dejo para ti, para que lo descubras por ti mismo. Es raro que no escriba sobre la gastronomía, pero los extraños nombres de sus productos hacen que no recuerde bien sus nombres, y no quiero poner erratas en el artículo. Solo una cosa, todo está delicioso. Eso de que en Alemania se come mal, es totalmente ¡mentira!

     

     

    Que grande es el mundo y que pequeña es nuestra vida. Que lastima no poder teletransportarse….

     

     

                      juanma

     

    Hacinas, la villa del árbol fósil.

    Hacinas, la villa del Árbol Fósil.

     

    Hacinas es un pueblo de Burgos que se puede considerar ejemplar. Ejemplar por su cuidado casco urbano, ejemplar por su dinámica vida cultural, ejemplar por el valor que le han dado sus propios habitantes a un patrimonio único: sus árboles fósiles.

     

    Con apenas 200 habitantes, que se iban reduciendo año tras año, el futuro de este pueblo era bastante desalentador. Sin escuela, sin bares, sin comercio, los pocos lugareños emigraban en busca de un futuro mejor

     

    Gracias al buen hacer del alcalde y de la corporación municipal, junto al apoyo unánime del pueblo, el negro futuro se ha convertido en prosperidad. Todo es debido a un punto geológico singular, los árboles fósiles.

     

    Estos grandes restos de árboles del pasado nos hacen volver a un bosque del Jurásico, de hace aproximadamente 120 millones de años. Es evidente que el clima de aquella época era muy diferente al actual. Seguramente sería más caluroso, tropical. Por casualidad, varios troncos de árboles caerían en algún río o lago cercano, se cubrirían de sedimentos y con el paso del tiempo y gracias al complicado proceso de fosilización, se formarían estas rarezas naturales.

                                                                     

     

                                                                       Árbol Fósil, Hacinas (Burgos).

    Fig. 1. Árbol fósil junto al futuro centro de interpretación. (Foto del Autor).

     

    En el momento que se escriben estas líneas, se construye en Hacinas un edificio de piedra, que encaja perfectamente en el entorno rural del pueblo y que está destinado a albergar el Centro de Interpretación del Árbol Fósil. Aquí, mediante paneles informativos, restos de árboles, y las técnicas más vanguardistas utilizadas en exposiciones museísticas, se dará cabida al estudio y conocimiento de estos grandes árboles del pasado.

     

    Con este centro expositivo se intentará atraer más el turismo cultural, para que repercuta positivamente en la economía local. Además, varios son ya los establecimientos de turismo rural que pueden alojar al visitante. Y no solo eso, hace poco tiempo se volvió a abrir el bar, y un nuevo comercio despacha alimentos y enseres cotidianos a los habitantes y foráneos.

     

    Si el pasado más lejano de Hacinas, hablando de millones de años, se está recuperando para entenderlo en el presente, no iba a se menos el pasado más cercano. Oficios como la herrería, actualmente relegada a unos pocos artesanos, llegan a nosotros por medio de la recuperación de edificios como la Fragua.

     

                                    

     

                                                                Fragua, Hacinas (Burgos)

    Fig. 2. La Fragua. (Foto del Autor).

     

    El edificio que albergó la fragua es una pequeña construcción de piedra, con recios sillares en las esquinas y mampostería y sillarejo en las paredes. La puerta, doble,  tiene un característico dintel de madera, mientras que en las ventanas destacan unas antiguas rejas de forja. Es indudable su  alto valor etnológico, tanto por su arquitectura, como por el uso que tuvo.

     

    Otro elemento arquitectónico característico de Hacinas y la comarca burgalesa que lo acoge, son las chimeneas serranas. Son de forma cilíndrica, construidas con lajas de piedra y barro, están acabadas en una estructura metálica a modo de “cesto”.

     

    Del importante pasado que tuvo este pueblo da fe el rollo jurisdiccional que preside la plaza del pueblo. El poseer uno de estos rollos significaba jurisdicción propia, con los beneficios que eso suponía.

     

    Como en casi todos los pueblos castellanos, el monumento de mayor interés artístico es la iglesia. En Hacinas está dedicada a  San Pedro, y data del siglo XVII. Está construida sobre un templo románico anterior, del que apenas queda resto alguno. El templo que hoy vemos conserva trazas góticas, pero es el barroco el estilo imperante, como así nos muestra su bella portada. La poderosa torre tiene un indudable sabor herreriano.

     

    Lo que parecen ruinas de otra iglesia muy próxima a la anterior, es en realidad una gran espadaña exenta. Está construida aprovechando la roca arenisca natural, sobre la que se labraron dos oquedades que forman parte de dos arcos apuntados que datan del siglo XV. A mediados del siglo XX se instaló la imagen del Sagrado Corazón.

     

     

                                                                                                                       

     

                                                       Sagrado Corazón, Hacinas (Burgos)

    Fig. 3. Sagrado Corazón y panorámica de los alrededores. (Foto del Autor).

     

    En lo más alto del pueblo se asentaba un castillo, del que pocos vestigios quedan. Un pozo o algún tramo de muralla son las pruebas de su existencia. Sin embargo merece la pena subir hasta lo alto para contemplar las bellísimas panorámicas del pueblo, esparcido a sus pies, y a lo lejos un inacabable horizonte.

     

    Aquí, en Hacinas, cuenta la leyenda que Fernán González, allá por el siglo X fue protagonista de una de esas épicas batallas castellanas. Algunos dicen que tan solo es leyenda, otros que sucedió de verdad. Habrá que visitar este histórico caserío para escuchar lo que nos dicen sus piedras, o mejor aún, preguntarle a los únicos testigos que han contemplado absolutamente todas las historias y sucesos del lugar: los árboles fósiles de Hacinas.

     

                                                                                                          juanma

     

    Bibliografía:

     

    -         Páginas web:

    o       www.ayto-hacinas.es/

    o       www.diputaciondeburgos.es/poblacion.cfm?pdn=0&ine=09154

    o       www.lachimeneaserrana.com/elpueblo.php

    o       es.wikipedia.org/wiki/Hacinas

    o       www.hortensio.com/castillaleon/hacinas.html

    o       www.sierradelademanda.com/es/municipios/municipio.asp?idsec=37

     

    -         Otras fuentes:

    o       Diversos paneles explicativos dispersos por el pueblo de Hacinas.

    Museo de Dinosaurios. Una exposición singular en Salas de los Infantes.

    En la provincia de Burgos se encuentra la villa de Salas de los Infantes, de gran importancia en el medioevo y que evoca una de las grandes leyendas de Castilla, la de los Siete Infantes de Lara.

               

    Apenas cuenta esta pequeña ciudad castellana con 2100 habitantes, pero son suficientes para mantener varios establecimientos hosteleros y supermercados, y es centro comercial de varios pueblos de alrededor.

     

    Si en un día fue villa monumental, de alta alcurnia o de importancia eclesiástica, poco queda ya. Las anodinas edificaciones funcionales, construidas sin control alguno, han trastocado el casco antiguo hasta desfigurarlo. Apenas quedan varias casonas, un palacio y varias iglesias o ermitas, dispersas por el caserío. Se puede salvar algún rincón, en el que todavía se puede interpretar la belleza del pasado. Alguna chimenea cónica nos recuerda el origen rural de Salas. Por otra parte, el poderoso puente transformado hasta la saciedad, ayuda a salvar las aguas del río Arlanza uniendo las dos barriadas del pueblo.

     

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    Fig.1. Bello rincón de Salas de los Infantes. (Foto del autor).

     

    Es imposible escapar de la gran leyenda de este lugar. Los Siete Infantes de Lara quedaron aquí para la eternidad. Cuentan, que allá por el siglo X las rencillas entre el noble Garcí Fernández y la Casa de Salas se hicieron insostenibles. Un juramento de venganza da pie a una trama caballeresca donde los nobles Ruy y Lambra traicionan a Gustios, padre de los Siete Infantes. Aquí aparece el moro Almanzor que encarcela a Gustios en Córdoba. Mientras tanto Ruy trama el asesinato de los Infantes, que serán decapitados en Almenar. Para aumentar lo macabro del asunto, las siete cabezas son enviadas a Córdoba y entregadas a Gustios, que es declarado libre. En su temporada en la cárcel, Gustios conoció a una mora, con la que tuvo un hijo, Mudarra y que vengará en el futuro, la muerte de sus hermanastros. Curiosamente, como reliquia de esta atormentada historia, las siete cabezas de los siete infantes, más las de su ayo, un tal Nuño Salido, se encuentran supuestamente en un arca, dentro de una hornacina de la Iglesia de Santa María.

     

    En cuanto a la gastronomía, la buena mesa espera al mejor gourmet. La “olla podrida”, las sopas castellana y los asados, regado todo ello con un buen vino de la Ribera del Duero, o de Ibeas de Juarros, puede ser lo más destacado, pero hay otros ricos manjares más. Jamón, cecina de vaca y  lomo, todos ellos ahumados, son exquisitos, mientras que el queso curado de oveja es soberbio.

     

    Sin embargo, el mayor atractivo de Salas se encuentra en un lateral de la Plaza Mayor (o de Jesús Aparicio). Esta decadente plaza castellana, guarda bajo los soportales de uno de sus lados un pequeño museo dedicado a divulgar los hallazgos arqueológicos y paleontológicos del lugar. Es fundamental no confundir la paleontología y la arqueología. La primera es una rama de la geología que investiga los restos fósiles del pasado, con escala de millones de años. Por otra parte, la arqueología es una rama de la historia, que estudia  restos, normalmente del hombre, con una escala no mucho mayor a los cientos de miles de años.

     

    El museo comienza exponiendo los restos arqueológicos más destacados que se han encontrado en la comarca de Salas. Así, hace un repaso a su densa historia, desde el Neolítico, pasando por los pueblos celtíberos hasta el medioevo. Reconstrucciones de castros, castillos o de las formas de vida de los antiguos habitantes de la zona acompañan a los numerosos restos expuestos. Por ejemplo, se puede ver una amplia colección de herramientas neolíticas, de monedas romanas o de cerámicas medievales.

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    Fig.2. Detalle del museo. (Foto del Autor).

     

    El paso hacia el mundo de la paleontología, centrado en el atractivo de la dinosauriología, está controlado por una gran maqueta de un Allosaurio, dinosaurio carnívoro que llamará la atención del visitante, sobre todo del público infantil.

     

    La gran sala dedicada a los restos de dinosaurios que se han encontrado en los yacimientos de la región, está precedida de unos paneles explicativos que explican desde la definición de fósil, hasta los métodos de datación de estos. Varios esquemas y dibujos interpretativos ayudan a comprender la información.

     

    Sin duda este museo parte de un gran entusiasmo e ilusión por parte de sus organizadores, sin embargo hay varias “erratas” que deberían ser subsanadas para no equivocar al visitante. En los paneles que hablan de la evolución de la zona en los diversos periodos, acompañados por paleomapas, se hace entender al lector que el nivel del mar sube y baja sobre un terreno estable similar al actual. Nada más falso, ya que la morfología continental nada tenía que ver en aquellos tiempos con la actual.

     

    Por otra parte en el gran panel titulado “Los dinosaurios y su mundo”, al explicar como cambia el mundo durante el mesozoico, el esquema mundial de las placas continentales para el Jurásico y el Cretácico es el mismo. Esto puede resultar muy confuso para alguien que no tenga conocimientos en la materia.

     

                Pero no todo son errores. La calidad de los fósiles expuestos hacen las delicias de paleontólogo o del aficionado. Hay una reconstrucción de un nido de saurópodo que es bastante descriptiva y una gran maqueta central muestra el desaparecido mundo de los dinosaurios con gran profusión de detalles.

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    Fig.3. Nido de Saurópodo. (Foto del Autor).

               

    Hay que destacar una iniciativa bastante interesante: el mostrar un yacimiento in situ. La reconstrucción de un yacimiento de Iguanodóntido, muestra al visitante como se encuentran los huesos de este dinosaurio en el campo, que tras su extracción y reconstrucción serán similares a los expuestos alrededor. Sin duda es algo muy didáctico, ya que está muy extendida la creencia de que los huesos están enterrados unidos y enteros, nada más lejos de la realidad.

     

    Los medios de información interactivos e informáticos son escasos. Tan solo un breve documental donde se explica la historia paleontológica de la comarca, se emite constantemente

     

                Este museo realiza varias jornadas que tienen como tema principal a los dinosaurios. A través de talleres se explica a niños y mayores como se forma un fósil, que es un dinosaurio o porqué son tan valiosos.

     

                Como conclusión, hay que pensar en como el patrimonio de un lugar, sea del carácter que sea, puede ser divulgado de una manera amena y clara, pero a la vez rigurosa y exacta. Además, es muy importante recalcar que a través de la cultura, también puede incrementarse la economía de un lugar. Hay que saber vender un lugar, para que, a través del turismo cultural, se reclamen servicios que incrementen los recursos económicos de una zona.

     

                                                                                               juanma

    Talveila, un pueblo de Soria.

    Todavía existen pueblos castellanos, que sin estar en guías turísticas ni en las rutas típicas de los viajeros, fascinan al visitante que llega allí por casualidad.

    Este es el caso de Talveila, un pueblo de la provincia de Soria que guarda un patrimonio arquitectónico rural envidiable.

     

    Talveila es un pequeño caserío situado al sur de la Sierra de Urbión, que cuenta con 176 habitantes, la mayoría de ellos dedicados a la agricultura o a la ganadería bovina.

    Para llegar a el, se debe tomar desde la capital soriana la N-234, dirección Burgos hasta San Leonardo de Yagüe, después coger la carretera SO-V-9253 dirección Cubillas. Dejando atrás Casarejos y Valdillo se llega por fin a Talveila.

     

    Lo primero que llama la atención de este pueblo castellano son sus bonitas casas pinariegas. Normalmente son de dos pisos, el inferior de mampostería de piedra y el superior con adobe y entramado de madera. Varias casas descubren bellas balconadas de madera en el piso superior. El valor arquitectónico-etnológico de estas viviendas es muy alto. Como es bien conocido el poco apego por conservar lo antiguo,  espero que este valor sea respetado y que la temible piqueta, la ruina, o el despropósito no mutile al pueblo de sus bellos rincones.

     

    Arquitectura tradicional en Talveila, soria.

    Madera. Estando en la Comarca de Pinares Altos es imposible no hablar de este regalo de la naturaleza. En este caso la madera es de pino, fuerte y ruda, que aguanta perfectamente los fríos invernales y las constantes lluvias.

     

    Grandes y frondosos son los bosques que rodean Talveila y además, bien cuidados. La razón es muy sencilla: son bosques comunales, de los cuales adquieren pingües beneficios los sogaños, como se les conoce cariñosamente a los que moran estas tierras.

    Cuentan, que este real privilegio fue concedido gracias a un antiguo oficio, el de la Carretería y por ello cada año se reparten entre los vecinos las ganancias que genera la venta de la madera de sus preciados pinos. Si duda alguna es el mejor método en la lucha contra los incendios. ¿Quién se atrevería a quemar sus futuras ganancias?

     

    Pinares, Soria

    Además de varias coquetas fuentes de piedra, un ayuntamiento con escudo nobiliario y un restaurado horno de cal, Talveila tiene a la Iglesia de San Miguel  por su mayor monumento artístico. Se trata de un pequeño templo, dicen de origen gótico, que alza una gran espadaña coronada por un gran nido de cigüeñas, habitantes ilustres de los más altos lugares de Castilla.

     

    Por otra parte, un personaje local, creo carpintero, ornamentó en el pasado siglo su casa y su taller con diversas molduras o esculturas extrañas. Es bastante curioso ver que en una fachada el ornamento sea un molde de la mano del dueño de la casa. Jamás vi algo igual.

     mano, Talveila

    Como cualquier pueblo, en Agosto celebra fiestas donde se reúnen los “hijos del pueblo”, pero además siguen con esa tradición tan de aquí: Pingar el Mayo. A finales de Abril o principios de Mayo, los mozos del pueblo, los quintos, eligen el mejor pino del monte, el cual cortan y adornan para “replantarlo” en el casco urbano. Con esto demuestran su hombría a las mozas casaderas, además de rendir culto a la figura del árbol.

     

    Pero este pueblo soriano guarda un gran secreto, que se quiere pregonar a voces: un patrimonio paleontológico digno de mención. Un pequeño “parque Jurásico” donde se encuentran ammonites, belemnites, braquiópodos, bivalvos, crinoideos y demás fauna marina que vivió por aquí hace 200 millones de años, cuando en vez de tierra había mar.

    Además de estos pequeños seres, el viajero observador e imaginativo, podrá ver unas icnitas, interpretadas como huellas de dinosaurios, saurópodos en concreto.

     Huellas de dinosaurio, Icnitas de Talveila, Soria

    Son muchos y variados los alicientes para incitar al turista a visitar Talveila, desde arquitectónicos hasta paleontológicos, donde historiadores, geólogos, arquitectos, etnólogos o “gentes normales” encontrarán un apacible lugar donde hacer senderismo, descubrir interesantes fósiles, o simplemente descansar.

     

                                                                    juanma

    Todo tiene su fin.

    Primero fueron Módulos, autores de esta bellísima canción. Sin embargo el destino quiso que fuera Medina Azahara quien la popularizara. Además de muchas otras versiones, El Barrio la canta actualmente, llevándola a su particular estilo. Aquí os dejo con la original, que creo que es la menos conocida. Muchas versiones de una gran canción. Para gustos los colores. Disfrutar con esta gran poesía.
     

    Siento que ya llega la hora

    que dentro de un momento

    te alejarás de aqui.

    Quiero que tus ojos me miren

    y siempre recuerdes el amor que te dí.

     

    Pero quisiera que ese día al recordar comprendas

    lo que has hecho de mí.

    Sólo me queda la esperanza que como el viento al humo

    te apartes ya de aquí.

    Juro quererte y no comprendo porque no ha sido así.

    Todo da igual ya nada importa,

    todo tiene su fin.

     

    Pero quisiera que ese día al recordar comprendas

    lo que has hecho de mí.

    Sólo me queda la esperanza que como el viento al humo

    te apartes ya de aquí.

    Juro quererte y no comprendo porque no ha sido así.

    Todo da igual ya nada importa,

    todo tiene su fin.

     

    Siento que ya llega la hora

    que dentro de un momento

    te alejarás de aqui.

    Quiero que tus ojos me miren

    y siempre recuerdes el amor que te dí.
     
       

    Un par de formas graníticas menores.

    ¿Qué es un Tafoni?

    Un tafoni es una oquedad formada en una pared rocosa con alta inclinación. Se forma como consecuencia de la acumulación de humedad en la roca, lo que provoca una disgregación selectiva. A este proceso se suma la erosión que producen miles de partículas finas que son transportadas por el viento y chocan contra la pared rocosa.

     tafoni, puerto seguro

     

    ¿Y un agrietamiento pseudopoligonal?

    Se trata de un enrejado en una pared rocosa formado por discontinuidades o grietas que se cruzan entre sí. Pudiera estar asociado a diaclasas. Esto es una de las formas geomorfológicas graníticas más espectaculares, ya que alguien podría dudar si la mano del hombre ha intervenido en la perfección de este proceso.

    agrietamiento pseudopoligonal. puerto seguro.

    La bonita ciudad de Aveiro.

    Muchas veces, las más, el turismo de sol y playa ensombrece los valores patrimoniales y culturales de las ciudades y pueblos más próximos al mar.  Este es el caso de la ciudad portuguesa de Aveiro, situada en la Beira Litoral.

    Aveiro, segundo puerto pesquero de Portugal, cuenta con más de 55.000 habitantes, a los que hay que sumar los numerosos estudiantes que acuden a su universidad.

    Hasta la edad media estuvo abierta al mar, pero como la geología está presente en la vida humana, por medio de las corrientes litorales se cerró el actual estuario mixto-isla barrera (en mi opinión, mal llamada ría de Aveiro). En 1808 se abrió artificialmente otra vez al océano, que siempre fue parte indivisible de esta ciudad.

    Estéticamente es un núcleo urbano bonito, alegre, colorido. Parece que se puede respirar la luminosidad de sus calles y plazas. Perderse por su barrio de pescadores es una delicia, donde casitas de dos plantas, pintadas de tonos ocres unas, cubiertas de azulejos otras, parecen sacadas de un cuento. La Igreja da Apresentação y el Mercado do Peixe son los templos de la fe y culinario del barrio y donde deleitarte con sus tesoros, cada uno a su manera, claro. La sucesión de plazas que arranca en la del 14 de Julho, rezuma esencia portuguesa. Es inigualable el olor a sardinas a la parrilla que sale de sus restaurantes, mientras se escucha un fado, aunque el sonido provenga de la tienda de música situada en dicha plaza. Además, en la pequeña taberna “Rei do Presunto” se puede degustar pues eso, el presunto jamón y queso del país, mientras te atiende un peculiar camarero de alegres modales.

     

    Plaza 14 de Julio

    Pero lo que es de cuento son sus canales: São Roque, Das Pirámides y el principal y más bello, el  Canal Central.

    El Canal Central es el corazón de Aveiro, en cuyas orillas invitan al deleite visual las magníficas fachadas de estilo arte nova de las antiguas mansiones de la aristocracia de la ciudad. Varios coquetos puentecitos cruzan el canal, pero la mejor vista se obtiene desde el  puente que forma la Praça Humberto Delgado. El Edificio de la Capitanía, antiguo molino medieval, completa la estampa monumental de esta plaza, y da paso a la parte más comercial de la ciudad, donde se encuentra el Centro Comercial Forum, totalmente integrado en la estética modernista de la ciudad.

    fachadas en el Canal Central

    Desde aquí podemos acceder a la Praça da Republica,  elegante y sobria, presidida por el Paços do Concelho, ayuntamiento del siglo XVIII. Pero sin duda nos llamará la atención la fachada barroca de la Igreja da Misericordia, buena combinación de la piedra y el típico azulejo portugués. Cierra la plaza el Teatro Aveirense y la adorna en su centro la estatua de José Estêvão.

    Iglesia de la Misericordia

    A unos pocos pasos nos topamos con otra monumental plaza, la del Marqués de Pombal, donde se sitúa la Igreja das Carmelitas, el edificio dos Correios Centrais, el Palácio da Justiça y destacando sobre el conjunto  la Casa de Santa Zita, con una fabulosa fachada decorada con bellísimos azulejos.

    Las coquetas calles empedradas, con mosaicos de variados motivos, nos llevarán hasta la Catedral, presidida por un soberbio crucero gótico, bueno, por la copia del que se encuentra en el interior del templo.

     anochecer junto al moliceiro

    Hablar de Aveiro sin hablar de sus Moliceiros es casi pecado. Estas bonitas barcas, con sus proas bellamente decoradas, fueron importantísimas en la alta pujanza de la ciudad en la extracción del Moliço, un limo de alto poder fertilizante que aún hoy en día es usado en el abonado de los campos.

    Los turistas podemos disfrutar de un paseo de casi una hora de duración en estas barcas, pero no por la ciudad, sino por la ría. La verdad es que este espacio natural donde anidan gran cantidad de aves, está fuertemente antropizado y muy degradado. No es nada agradable ver las barras, acumulaciones de sedimentos, cubiertas de deshechos tales como ruedas de coche. Lo más emocionante de la travesía son los pasos por las esclusas.

    ría de Aveiro

    La segunda quincena de Agosto se celebra la Festa da Ria, donde los Moliceiros son los protagonistas principales, acompañados por exaltaciónes del folclore local.

     

    En cuanto a la gastronomía: mariscos y pescados hacen las delicias de los mejores gourmet, destacando la Cataplana de marisco, el Arros de Marisco y las sardinhas claro.

    De postre: Ovos Moles, deliciosa pasta de yema de huevo y azúcar contenida en pequeños barriles de madera o cerámica.

     Cataplana de Marisco

    Y por último, no negaremos un bañito en las extensas playas de Costa Nova o Barra, todos sucumbimos a la magia del mar….

                     

                                                                       juanma 

    El pequeño caserio de Pelegrina

    Existe un pequeño caserío en Guadalajara que cumple todos los requisitos para pasar un buen día alejado de toda rutina urbana. Actualmente no tiene ni siquiera el rango de pueblo, sino que es una pedanía perteneciente a Sigüenza, pero el peso de su gran historia queda patente en sus piedras. Hoy vamos a mantener una conversación con ellas, con las piedras de Pelegrina

    Hay unos viejos sillarejos que nos piden a gritos desde la distancia una visita. El lo alto de un cerro, vigilando las tierras de este medieval pueblo, encontramos el Castillo de Pelegrina. Mejor dicho, las ruinas de una fortaleza del siglo XII que sirvió de residencia a los Obispos de Sigüenza. Quedan restos de unas torres y una puerta de una posible cerca o muralla, hecha con mampostería de roca caliza.

    Merece mucho la pena subir hasta lo alto del cerro, ya que además de escuchar las historias de las piedras del castillo, el viajero se dará cuenta del porqué de este emplazamiento: inmensas panorámicas de paisajes llenos de vida, que hace siglos había que defender de la muerte, es decir, de invasiones moriscas o de luchas cristianas.

     castillo de Pelegrina

    Bajando por las “apenas dos calles” del pueblo, se dispersan por la ladera del monte casas de coqueta arquitectura popular, con paredes de piedra y tejados a dos aguas acabados en teja de barro cocido. Aún resiste al paso de los años alguna bella portada de medio punto, con dovelas de piedra coronada por algún escudo nobiliario o eclesiástico. Habrá que preguntar a las rocas en los que están labrados que personaje de alta alcurnia moró la vivienda que presiden.

     portada de medio punto, pelegrina

    Y en medio del caserío, destacando con una pequeña espadaña, aparece el conjunto de piedras que sin duda más cuentos habrá contado: la Iglesia de Pelegrina, de origen románico, contemporánea del castillo y que conserva una bella portada de medio punto, con arquivoltas que parecen proteger un escudo renacentista del siglo XV.

     iglesia de Pelegrina

    No vamos a dudar aquí, que uno de los mayores alicientes para acudir a Pelegrina, es su fabulosa gastronomía castellana: migas de Sigüenza, sopas castellanas, asados de cabrito o cordero, setas de cardo y deliciosos postres.

    El único restaurante del lugar, llamado El Paraíso (Tl. 949390030) permite por 25€ deleitarse con estos exquisitos manjares. El restaurante no destaca por su decoración o por encontrarse en algún edificio histórico, pero la inmensa vista de la hoz del río Dulce que se divisa desde su comedor es justo lo que necesitan nuestros ojos mientras el sentido del gusto sucumbe a tan ricos platos.

     Sopa castellana, PelegrinaMigas en PelegrinaAsado de cabrito, PelegrinaPostres, Pelegrina

    Y después de llenarse la panza, toca caminar por las Hoces del río Dulce, espacio protegido por la figura de un Parque Natural donde barrancos, cuevas, cascadas y ciudades encantadas sirven de hábitat para una riquísima fauna y flora.

    Desde el mirador Félix Rodríguez de la Fuente, las panorámicas cortan la respiración al ávido observador, y recordarán al nostálgico los pasionales documentales sobre fauna ibérica del “amigo de los animales”. 

    Este espacio protegido, muestra paisajes muy diferentes a lo largo del año, por lo que no debemos poner punto y final a este viaje, sino punto y aparte, ya que seguro hemos de regresar a contemplar el tostado del otoño o el verde de la primavera.

     

    Y todo esto… a un rato de Madrid. ¿Vas a tardar mucho en conocerlo?

        

                                               juanma

    Breve historia de la Plaza Mayor de Madrid

     

    Nunca una plaza ha sido tan plaza, ni una plaza ha sido tan mayor como la de Madrid. Se te llena la boca al nombrarla: Plaza Mayor de Madrid.

    Solo hay que quedarse parado cinco segundos junto a la estatua ecuestre de Felipe III y mirar, escuchar y sentir a las miles de personas que pasan por allí.

    Esta barroca plaza castellana, porticada, con balcones corridos en el primer y segundo piso y volados en el superior es el corazón y alma de la Villa de ese Madrid llamado de Los Austrias.

    El colosal espacio urbano que actualmente observamos tiene su origen en la medieval Plaza del Arrabal, un cruce de caminos dirigidos a Toledo y a Atocha, situada entre los arrabales de San Martín y de Santa Cruz, a extramuros de la ciudad. Algunas fuentes dicen que estos terrenos estuvieron anegados por las aguas de una laguna.

    Aquí se localizaba una casa porticada donde se regulaba el comercio de la plaza, lonja predecesora de la Casa de la Panadería, construida en 1590 por Diego Sillero, siguiendo  pautas de Francisco de Mora. Pero sería el sobrino de este último, Juan Gómez de Mora, el que integrara el edificio en el gran espacio civil de la Plaza Mayor. Por encargo de Felipe III este arquitecto transformó la vieja Plaza del Arrabal en una homogénea Plaza Mayor.

    El 15 de Mayo de 1620 se inauguró este magnífico espacio porticado, durante las fiestas de beatificación de Isidro el Labrador, el patrón de Madrid, siendo Lope de Vega el encargado de organizar unas justas poéticas.

    Muchos “momentos históricos” le ha tocado vivir a la castiza plaza, como la proclamación de Felipe IV, Fernando VI, Carlos III o Carlos IV como reyes de España, ajusticiamientos públicos, autos de fé, casamientos de infantas, el Motín de Esquilache y  hasta festejos de cañas, los precursores de las corridas de toros.

    La madrugada del 7 de julio de 1631 se desató un terrible incendio en unos sótanos cerca de la Casa de la Carnicería. Duró tres días y no se apagó hasta que se llevaron en procesión las imágenes de las vírgenes de la Almudena, de Atocha y de la Soledad, así como el cuerpo incorrupto de San Isidro. Las plegarias fueron “escuchadas”, pero las pérdidas alcanzaron el millón trescientos mil ducados.

    La reconstrucción llevada a cabo no duraría mucho, ya que el 20 de agosto de 1672 se declararía un nuevo incendio, esta vez en la Casa de la Panadería, la cual fue prácticamente destruida. El arquitecto José Ximénez Donoso, basándose en el plano-maqueta de Gómez de Mora, reconstruyó el edificio en diecisiete meses. Tan sólo se conservó del edificio original el corrido piso principal y las torres. Los costes esta vez fueron doscientos mil ducados.

    En 1717 se instaló en ella el Peso Real.

    En 1745 Felipe V ordenó que la Casa de la Panadería albergara la Junta Preparatoria de la futura Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde estuvo hasta su traslado a la calle de Alcalá, siendo ocupado entonces el edificio por la Real Academia de Historia. Siglos más tarde se instaló la Biblioteca Municipal, fue Archivo Municipal y Segunda Casa Consistorial. También ha servido como sede de exposiciones temporales, y actualmente es utilizada en la celebración de bodas civiles.

    Casa de la Panadería

    Desafortunadamente, el mayor incendio que ha sufrido la plaza estaría por llegar: el 16 de Agosto de 1790 las llamas destruyeron las tres cuartas partes de los edificios.

    Además, se perdieron las pinturas al fresco realizadas en la fachada de dicha casa.

    El arquitecto de Carlos IV, Juan de Villanueva reconstruyó la plaza, rebajando fachadas, dando continuidad y simetría al espacio y cerrándola por completo. Otros arquitectos que contribuyeron a realzar la belleza de esta gran obra barroca de aires clasicistas son Antonio López Aguado y Custodio Moreno. Se dio por finalizada en 1854.

    En 1880 se reformó la Casa de la Panadería, decorando nuevamente la fachada con pinturas al fresco, que en 1992 se sustituyeron por las actuales, realizadas por Carlos Franco. La última gran restauración del recinto acabó en 1961.

    Pero no siempre se la llamó Mayor a esta plaza, si no que también fue apodada “de la Constitución”, “Real” o “de la República”, según el régimen que gobernara en el momento.

    En cuanto a la estatua del rey Felipe III, decir que fue instalada el 23 de Marzo de 1848.

    Mesonero Romanos solicitó a la reina Isabel II en 1847 que se instalara la estatua ecuestre del rey Felipe III en el centro del recinto porticado. Esta estatua, obra del siglo XVII de Juan de Bolonia y Pietro Tacca, se encontraba hasta entonces en los jardines de la entrada de la Casa de Campo.

    Por cierto, esta estatua guardó un macabro secreto durante cientos de años: miles de gorriones quedaron atrapados en la panza del caballo al entrar por la boca y no poder salir. Este peculiar cementerio fue profanado al derribarse violentamente la estatua al día siguiente de proclamarse la II República. Afortunadamente para los pobres pajarillos la boca del caballo se selló al restaurar el monumento.

     

    Al hablar de la Plaza Mayor del reino, sería imperdonable no hablar de la más famosa de sus nueve puertas: el Arco de Cuchilleros, monumental entrada con base de sillares de granito,  por la que pasaría miles de veces el más famoso bandido de Madrid: Luis Candelas.

     Arco de cuchilleros

    Hay muchas historias que contar, por lo que insto a que se investigue, que se consulten libros, y si encontráis datos de la Casa de la Panadería no hablados en este artículo, por favor, hacédmelos llegar.

     

    En fin, que ya sea para tomarse un buen chocolate con churros, para completar tu colección de sellos y monedas, para que te hagan una divertida caricatura, o para comprar figuritas para tú Belén en el mercadillo navideño, no puedes dejar más tiempo pasar: ¡¡¡¡disfruta de tu plaza!!!!

                                                                   juanma

    Bibliografía:

    - Rincón García, W. "Tesoros de España, Plazas". Editorial Espasa.

    - "Las Plazas más bellas de España". Editorial Cultural.

    - Besas,M y Besas, P. "Madrid Oculto". Ediciones La Librería.

     

    Páginas web consultadas:

    - http://books.google.es/

    - http://www.madridhistorico.com/

     

    Podeis ver más fotos en mi álbum, Madrid Ciudad y más.

     

     

     

     

     

    NO al maltrato

    Una de las lacras de la humanidad es el maltrato. Es intolerable seguir permitiendo el abuso físico o psicológico que sufren miles de personas cada día. Es horrible. No entiendo como alguien puede ser tan ruín y tan rastrero como para acojonar a una persona más debil. En fin, que espero que todo aquel cabrón, hijo de puta y desgraciado que pegue o intimide a otra persona se pudra de dolor en su miseria. Eso si, me da igual el género, todos somos iguales....
     juanma
     
      

    De tapas por la Cava Baja, Madrid.

     

    De tapas por la Cava Baja

     

    En un diario gratuito, el periódico Que!, se publicó un artículo titulado: “De tapas por la Cava Baja”, que mostraba una ruta con 14 tabernas, tascas o bodegas castizas de la zona. Como quiera el destino, y las ganas de pasarlo bien recorriendo una de las calles con más solera de los madriles, ya hacía tiempo que mi mente planeaba hacer esta singular ruta. 14 bares, equivalente a 14 cañas de cerveza o 14 chatos de vino, son demasiado “pal cuerpo”, pero los cuatro Manolos y la Manola hacedores del ejercicio de “empinar el codo” logramos entrar, y lo que es mejor, salir por nuestro propio pie, de 7 de estos establecimientos con solera.

    Antes de comentar las virtudes gastronómicas de la zona, mejor entremos en contexto:

    Corría el año 1450 cuando en la Villa de Madrid la población se expandió fuera de las murallas cristianas, creando barriadas como la que visitamos hoy.

    Tanto en la Cava Baja, como en la Cava Alta, se establecieron un gran número de posadas, de las que todavía se conservan los rótulos o han sido transformadas en buenos restaurantes: posada del Dragón, posada El León de Oro, posada de La Villa... Estas posadas daban alojamiento a las gentes del campo que venían a vender sus productos, como los vinos de Navalcarnero o de Valdepeñas, que todavía se pueden degustar en las tabernas madrileñas. Existía en Puerta de Moros una aduana, por la que tenía que pasar todo cosechero para declarar el vino que traía de sus bodegas.

    Pero no solo vino se comercializaba en las Cavas, también trigo o caballos, y no solo se hacían buenos tratos, también hubo grandes conspiraciones ya que un sin fin de malandrines se resguardaban en estas calles, las mejor situadas para escapar de la mano de la justicia. Para controlar mejor el paso de personas o para evitar el ataque de moros y malhechores se tuvo que cerrar una de las puertas de la muralla: Puerta Cerrada. Pero nosotros, chulapones y chulaponas del siglo XXI, abrimos esa puerta para entrar de lleno en el tapeo madrileño.

    Sería ideal escuchar un chotis tocado con un organillo, mientras te acompaña una guapa chulapa morena, a la que le has regalado un ramo de nardos en agradecimiento al clavel que te colocó en la solapa de tu camisa, pero nos conformaremos con ser “más chulos que un ocho” para ir de tapeo por la capital.

    Bajando por la calle de los Cuchilleros, nos encontraremos con Bodegas Ricla, una pequeña y tranquila tasca donde tomar una caña, un buen moscatel o el vermú de la mañana acompañado de una buena ración de riquísimos Callos a la Madrileña (8 €). Te pondrán al pedir tu bebida una tapa, por ejemplo, de salchichón. El local hará las delicias del que busque el Madrid castizo.

     Callos en Bodegas Ricia

     

    Ya en plena Puerta Cerrada, no hay que dejar de probar el delicioso bacalao rebozado de Revuelta (2€ la tajada) o los demasiado ricos torreznos. La decoración es algo austera, con azulejos y fotografías de época, pero los camareros suplen la carencia estética con su simpatía y buena atención al público.

    bacalao en Revuelta

     

    Casa Paco es una agradable taberna donde comer un pincho de Cabeza de Jabalí acompañado de un vino de Valdepeñas. Está situada también en Puerta Cerrada.

    cabeza de jabalí en Casa Paco

    Ya en la Cava Baja encontramos La Posada de la Villa. Un caro, pero recomendadísimo lugar donde pedir una buena ración de jamón. Se trata de una casa fundada en el año 1642, muy bien rehabilitada y que rezuma historia y tradición. Del magnífico horno de asar han tenido que salir de los mejores asados madrileños. Tres tubos de cerveza, una coca-cola y un trinaranjus más la ración de jamón equivale a 35 euros. Decir que nos pusieron una tapa de patatas ali-oli y fuimos muy bien atendidos.

     Jamón en La Posada de la Villa

     

    A pocos metros de distancia se encuentra la Taberna del Capitán Alatriste, un nuevo restaurante fundado en honor al personaje creado por Pérez-Reverte, muy bien ambientado y decorado, pero claro, carente de autenticidad. Su precio es razonable, también fuimos muy bien atendidos, nos pusieron torreznos y patatas ali-oli como pincho y degustamos unas exquisitas migas castellanas, que además del pan, el chorizo y el huevo frito, contenían uvas frescas, supongo un intento de rescatar así los ingredientes de antaño.

     Migas en la Taberna del Capitán Alatriste

    Casa Víctor es un acogedor bar donde comer unos más que buenos huevos rotos a buen precio. Tres cañas y una coca-cola más la ración de huevos rotos (cuatro huevos) viene a costar 15€. Un buen lugar para mostrar el tipismo madrileño a los forasteros.

      Huevos rotos en Casa Victor

    Por último, pero no menos importante, no hay que dejara de visitar El Tempranillo, sobre todo si eres amante del vino, ya que tienen una grandísima variedad. La cerveza, de barril también es muy buena. ¿Qué quieres una coca-cola? Perdona, pero no, estamos en una España moderna pero a la vez castiza. Aquí, a parte de la impresionante carta de vinos, tienen cerveza, zumo de naranja y mosto. Con esto sobra y basta. Además para saborear el buen chorizo picante de León que te pueden poner de tapa necesitas buena bebida para contrastar regustos. Tienen en este frecuentadísimo local gran variedad de tapas y raciones. Las mollejas (15€ la ración), te pueden encantar o te pueden gustar, eso depende de ti.

    Mollejas en El Tempranillo

    Como buenos gatos, se debe acabar la ruta a altas horas de la noche, da lo mismo si al día siguiente hay que madrugar para ir a currar, a clase o cualquier cosa que haga que el pichi tenga que abrir el ojo temprano mientras se acuerda de aquella historia que alguien le contó una tarde y que explicaba como un rey castellano llamado Alfonso X  y apodado “el Sabio” promulgó una ley por la que se obligaba a los taberneros a servir una pequeña porción de comida al pedir una bebida alcohólica…

                                 

                                                                                                  juanma