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Viajando, viajando...¿donde llegaré?

Un rinconcillo para viajar desde tu casa

Munich 2008.

“Olé olá, el duende acaba de llegar. Olé olá, Pumuki es colosal……”

 

El comienzo de una serie infantil de los años 80 sirve de buena introducción para hablar de la ciudad de Munich. ¿Por qué? Pues porque Pumuki saltaba de tejado en tejado de la ciudad haciendo sus trastadas, que tanto divertían a los niños de por aquel entonces. Tal vez el “duende del pelo rojo” no existiera en realidad, sin embargo en esta bella ciudad bien podrían vivir otros duendecillos, hadas, gnomos o cualquier ser fantástico. Aquí es muy fácil dejar volar la imaginación…

 

Munich (München) es la capital de Baviera, el Länder más grande de Alemania. Cuenta con cerca de 1.250.000 habitantes y según dicen, es una de las ciudades más amadas por los alemanes y donde a todo el país le gustaría vivir. No es difícil encontrar el por qué: buen clima, bellos monumentos, gentes muy amables, tradiciones singulares, buena gastronomía y por encima de todo, una insuperable cerveza.

 

El Oktoberfest es su fiesta. No hay en el mundo nada parecido. Miles de personas acuden cada año a beber cerveza, reír, cantar y exaltar tradiciones centenarias. La navidad también es destacable, ya que la ciudad se embellece para la ocasión y los mercadillos navideños hacen las delicias de turistas y locales.

 

La parte monumental de la ciudad se corresponde con el centro histórico, pero fuera de el hay rincones que no deben de ser olvidados. Destaca el Nymphenburg, villa de recreo de la nobleza bávara, rodeada de coquetos jardines que incitan al paseo sosegado. Por otra parte, la impresionante Iglesia de St. Paul, de estilo gótico deja con la boca abierta al visitante. Sus altos ventanales, el impresionante rosetón calado y las monstruosas gárgolas le dan un aspecto espectral, de iglesia rodeada de misterio….

 

Empezar a visitar el conjunto monumental de Munich cruzando la  Karlstor (Puerta de Carlos) es una buena opción. Está situada en la elegante y espaciosa Karlsplatz, formada por dicha puerta, el Justizpalast y varios edificios de diversos estilos arquitectónicos.

 

Karlstor

Karlstor

 

La calle Neuhauser sirve de guía para llegar al centro. En ella, bellas fuentes, estatuas y preciosas jardineras cuajadas de flores nos alegran el camino. Muchas son las agradables terrazas donde se puede degustar una bien fría cerveza, y muchísimas son las tiendas donde comprar desde artesanía hasta ropa.

 

En esta concurrida calle está situado el oratorio de Bürgersaal, barroco del siglo XVIII, en cuyo interior se guardan varias tallas y se exalta la figura de un beato local.

La iglesia de St. Michael, es originaria del Siglo XVI, pero tras la Segunda Guerra Mundial fue totalmente reconstruida. Esto es algo demasiado corriente en esta ciudad.

 

Es evidente que no se puede frivolizar con la importancia del patrimonio monumental y cultural cuando miles de personas perdieron su vida, pero ¡dios!, cuantas valiosísimas obras de arte se perdieron para la cultura mundial. El resurgir alemán tras la guerra es ampliamente conocido y queda patente en que casi todos sus edificios están reconstruidos.

 

El corazón y alma de la ciudad es la Marienplatz, bellísima plaza que acoge dos de los edificios más singulares de Munich: sus ayuntamientos. El Altes Rathaus es el Ayuntamiento Viejo, originario del S. XV. Sin duda alguna es uno de los edificios más bonitos de la urbe. Parece sacado de un cuento de hadas y no extrañaría ver a una antigua damisela asomarse desde una ventana de su alta torre.

 

Marienplatz

Marienplatz

Sin embargo, no es de extrañar que toda la atención del visitante primerizo la acapare el Neues Rathaus, el Ayuntamiento Nuevo. El enorme edificio gris, de estilo neogótico, se comenzó a construir en el siglo XIX, quitándole desde entonces todo el protagonismo a su homólogo viejo. Además, a las 11:00, a las 12:00 y a las 17:00 cientos de personas miran embobadas su torre central. El motivo es que en ella está instalado un grandioso carillón, el más grande de todo el país, cuyas 32 figuras realizan bailes populares o justas medievales. Creo que Pumuki sería muy feliz formando parte del espectáculo…

 

Muy cerca de los ayuntamientos, se encuentra la Frauenkirche, catedral de Nuestra Señora. La gran mole, construida en ladrillo rojo, es de una sobriedad extrema. Su estilo arquitectónico es el gótico tardío y se empezó a construir en el siglo XV. Los infinitos ventanales poseen vidrieras multicolores que rompen con la ruda ornamentación. El interior encierra numerosas tallas, varios órganos, y bellas pinturas religiosas.

 

Otra construcción religiosa destacable es la Theatinerkirche, iglesia de San Cayetano, barroca, de corte italiano, que posee un candor y una luz maravillosa. Su fachada sirve para configurar, junto al Residenz y al Feldernhalle una de los espacios públicos más bellos de Munich. El Feldernhalle es un fastuoso monumento de gran teatralidad: una escalinata, dos feroces leones y una estatua de un guerrero. Su “italianiedad” es demasiado evidente. Resulta que es una copia de un monumento florentino

 

El Residenz, inmenso palacio de antiguos reyes, guarda tras sus muros tesoros inimaginables. Sus fachadas intentan esconder sus evidentes signos de reconstrucción  pero muchas veces es difícil distinguir lo original de la copia. Los agradables jardines que acompañan al palacio son uno de los rincones más acogedores de la ciudad. Es un gran placer tumbarse en el césped mientras se escucha a los músicos callejeros, se observa a los muniqueses en sus paseos diarios o se intenta entrar en un estado de relax absoluto.

 

Hofgarten

Templete en los jardines del Residenz.

En el lado opuesto de los jardines, la Max Joseph Platz sirve de gran escenario para el neoclásico edificio del Nationaltheater, corazón de la lírica bávara. De aquí parte la Maximilianstr., gran avenida donde encontrar las mejores firmas de alta costura del mundo.

 

El Isar es el río de la ciudad. Sus vegas forman agradables paseos, donde centenarios castaños dan sombra a parejas de enamorados que dejan llevarse por la melancolía del lugar. Varios museos se encuentran junto o encima del curso fluvial.

 

Una gran puerta, la Isator, nos invita a regresar al centro histórico. Así llegamos a la Heiliggeistkirche bonita iglesia, en cuyo interior sorprenden en sus robustas columnas unos capiteles de color rosado. Es bastante peculiar.

 

Detrás de esta iglesia se encuentra el santuario gastronómico de Munich, el Viktualienmarkt. Es irresistible no comprar nada en este bonito mercado al aire libre. Sus encantadores puestos venden flores, artesanía, productos gastronómicos… y todo ello adornado con coquetas fuentecillas. Además es un buen lugar para deleitarse con la gastronomía local en sus restaurantes cargados de un gran tipismo.

 

Artesanía en Viktualienmarkt

Artesania

Ahora bien, no hay en Munich local más famoso que la cervecería Hofbräuhaus. Son palabras mayores. Esta antigua fábrica de cerveza, se convirtió en el siglo XIX en un establecimiento que ha hecho historia en Alemania. En su gran interior se disponen largas mesas en donde se puede disfrutar de la mejor cerveza negra del mundo. Su cocina no se queda atrás, y es evidente que las salchichas son su plato estrella. Mientras el cliente come, un grupo de músicos toca canciones populares. Por cierto, ¡mira hacia arriba! Unas singulares pinturas al fresco decoran los techos del local, sorprendiendo a cualquier visitante curioso.

 

Hofbräuhaus

Hofbräuhaus

 

Ya me estoy extendiendo demasiado en este artículo, seguro que te has aburrido un poco al leerlo, por eso, todo lo que me queda lo dejo para ti, para que lo descubras por ti mismo. Es raro que no escriba sobre la gastronomía, pero los extraños nombres de sus productos hacen que no recuerde bien sus nombres, y no quiero poner erratas en el artículo. Solo una cosa, todo está delicioso. Eso de que en Alemania se come mal, es totalmente ¡mentira!

 

 

Que grande es el mundo y que pequeña es nuestra vida. Que lastima no poder teletransportarse….

 

 

                  juanma

 

Hacinas, la villa del árbol fósil.

Hacinas, la villa del Árbol Fósil.

 

Hacinas es un pueblo de Burgos que se puede considerar ejemplar. Ejemplar por su cuidado casco urbano, ejemplar por su dinámica vida cultural, ejemplar por el valor que le han dado sus propios habitantes a un patrimonio único: sus árboles fósiles.

 

Con apenas 200 habitantes, que se iban reduciendo año tras año, el futuro de este pueblo era bastante desalentador. Sin escuela, sin bares, sin comercio, los pocos lugareños emigraban en busca de un futuro mejor

 

Gracias al buen hacer del alcalde y de la corporación municipal, junto al apoyo unánime del pueblo, el negro futuro se ha convertido en prosperidad. Todo es debido a un punto geológico singular, los árboles fósiles.

 

Estos grandes restos de árboles del pasado nos hacen volver a un bosque del Jurásico, de hace aproximadamente 120 millones de años. Es evidente que el clima de aquella época era muy diferente al actual. Seguramente sería más caluroso, tropical. Por casualidad, varios troncos de árboles caerían en algún río o lago cercano, se cubrirían de sedimentos y con el paso del tiempo y gracias al complicado proceso de fosilización, se formarían estas rarezas naturales.

                                                                 

 

                                                                   Árbol Fósil, Hacinas (Burgos).

Fig. 1. Árbol fósil junto al futuro centro de interpretación. (Foto del Autor).

 

En el momento que se escriben estas líneas, se construye en Hacinas un edificio de piedra, que encaja perfectamente en el entorno rural del pueblo y que está destinado a albergar el Centro de Interpretación del Árbol Fósil. Aquí, mediante paneles informativos, restos de árboles, y las técnicas más vanguardistas utilizadas en exposiciones museísticas, se dará cabida al estudio y conocimiento de estos grandes árboles del pasado.

 

Con este centro expositivo se intentará atraer más el turismo cultural, para que repercuta positivamente en la economía local. Además, varios son ya los establecimientos de turismo rural que pueden alojar al visitante. Y no solo eso, hace poco tiempo se volvió a abrir el bar, y un nuevo comercio despacha alimentos y enseres cotidianos a los habitantes y foráneos.

 

Si el pasado más lejano de Hacinas, hablando de millones de años, se está recuperando para entenderlo en el presente, no iba a se menos el pasado más cercano. Oficios como la herrería, actualmente relegada a unos pocos artesanos, llegan a nosotros por medio de la recuperación de edificios como la Fragua.

 

                                

 

                                                            Fragua, Hacinas (Burgos)

Fig. 2. La Fragua. (Foto del Autor).

 

El edificio que albergó la fragua es una pequeña construcción de piedra, con recios sillares en las esquinas y mampostería y sillarejo en las paredes. La puerta, doble,  tiene un característico dintel de madera, mientras que en las ventanas destacan unas antiguas rejas de forja. Es indudable su  alto valor etnológico, tanto por su arquitectura, como por el uso que tuvo.

 

Otro elemento arquitectónico característico de Hacinas y la comarca burgalesa que lo acoge, son las chimeneas serranas. Son de forma cilíndrica, construidas con lajas de piedra y barro, están acabadas en una estructura metálica a modo de “cesto”.

 

Del importante pasado que tuvo este pueblo da fe el rollo jurisdiccional que preside la plaza del pueblo. El poseer uno de estos rollos significaba jurisdicción propia, con los beneficios que eso suponía.

 

Como en casi todos los pueblos castellanos, el monumento de mayor interés artístico es la iglesia. En Hacinas está dedicada a  San Pedro, y data del siglo XVII. Está construida sobre un templo románico anterior, del que apenas queda resto alguno. El templo que hoy vemos conserva trazas góticas, pero es el barroco el estilo imperante, como así nos muestra su bella portada. La poderosa torre tiene un indudable sabor herreriano.

 

Lo que parecen ruinas de otra iglesia muy próxima a la anterior, es en realidad una gran espadaña exenta. Está construida aprovechando la roca arenisca natural, sobre la que se labraron dos oquedades que forman parte de dos arcos apuntados que datan del siglo XV. A mediados del siglo XX se instaló la imagen del Sagrado Corazón.

 

 

                                                                                                                   

 

                                                   Sagrado Corazón, Hacinas (Burgos)

Fig. 3. Sagrado Corazón y panorámica de los alrededores. (Foto del Autor).

 

En lo más alto del pueblo se asentaba un castillo, del que pocos vestigios quedan. Un pozo o algún tramo de muralla son las pruebas de su existencia. Sin embargo merece la pena subir hasta lo alto para contemplar las bellísimas panorámicas del pueblo, esparcido a sus pies, y a lo lejos un inacabable horizonte.

 

Aquí, en Hacinas, cuenta la leyenda que Fernán González, allá por el siglo X fue protagonista de una de esas épicas batallas castellanas. Algunos dicen que tan solo es leyenda, otros que sucedió de verdad. Habrá que visitar este histórico caserío para escuchar lo que nos dicen sus piedras, o mejor aún, preguntarle a los únicos testigos que han contemplado absolutamente todas las historias y sucesos del lugar: los árboles fósiles de Hacinas.

 

                                                                                                      juanma

 

Bibliografía:

 

-         Páginas web:

o       www.ayto-hacinas.es/

o       www.diputaciondeburgos.es/poblacion.cfm?pdn=0&ine=09154

o       www.lachimeneaserrana.com/elpueblo.php

o       es.wikipedia.org/wiki/Hacinas

o       www.hortensio.com/castillaleon/hacinas.html

o       www.sierradelademanda.com/es/municipios/municipio.asp?idsec=37

 

-         Otras fuentes:

o       Diversos paneles explicativos dispersos por el pueblo de Hacinas.

Museo de Dinosaurios. Una exposición singular en Salas de los Infantes.

En la provincia de Burgos se encuentra la villa de Salas de los Infantes, de gran importancia en el medioevo y que evoca una de las grandes leyendas de Castilla, la de los Siete Infantes de Lara.

           

Apenas cuenta esta pequeña ciudad castellana con 2100 habitantes, pero son suficientes para mantener varios establecimientos hosteleros y supermercados, y es centro comercial de varios pueblos de alrededor.

 

Si en un día fue villa monumental, de alta alcurnia o de importancia eclesiástica, poco queda ya. Las anodinas edificaciones funcionales, construidas sin control alguno, han trastocado el casco antiguo hasta desfigurarlo. Apenas quedan varias casonas, un palacio y varias iglesias o ermitas, dispersas por el caserío. Se puede salvar algún rincón, en el que todavía se puede interpretar la belleza del pasado. Alguna chimenea cónica nos recuerda el origen rural de Salas. Por otra parte, el poderoso puente transformado hasta la saciedad, ayuda a salvar las aguas del río Arlanza uniendo las dos barriadas del pueblo.

 

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Fig.1. Bello rincón de Salas de los Infantes. (Foto del autor).

 

Es imposible escapar de la gran leyenda de este lugar. Los Siete Infantes de Lara quedaron aquí para la eternidad. Cuentan, que allá por el siglo X las rencillas entre el noble Garcí Fernández y la Casa de Salas se hicieron insostenibles. Un juramento de venganza da pie a una trama caballeresca donde los nobles Ruy y Lambra traicionan a Gustios, padre de los Siete Infantes. Aquí aparece el moro Almanzor que encarcela a Gustios en Córdoba. Mientras tanto Ruy trama el asesinato de los Infantes, que serán decapitados en Almenar. Para aumentar lo macabro del asunto, las siete cabezas son enviadas a Córdoba y entregadas a Gustios, que es declarado libre. En su temporada en la cárcel, Gustios conoció a una mora, con la que tuvo un hijo, Mudarra y que vengará en el futuro, la muerte de sus hermanastros. Curiosamente, como reliquia de esta atormentada historia, las siete cabezas de los siete infantes, más las de su ayo, un tal Nuño Salido, se encuentran supuestamente en un arca, dentro de una hornacina de la Iglesia de Santa María.

 

En cuanto a la gastronomía, la buena mesa espera al mejor gourmet. La “olla podrida”, las sopas castellana y los asados, regado todo ello con un buen vino de la Ribera del Duero, o de Ibeas de Juarros, puede ser lo más destacado, pero hay otros ricos manjares más. Jamón, cecina de vaca y  lomo, todos ellos ahumados, son exquisitos, mientras que el queso curado de oveja es soberbio.

 

Sin embargo, el mayor atractivo de Salas se encuentra en un lateral de la Plaza Mayor (o de Jesús Aparicio). Esta decadente plaza castellana, guarda bajo los soportales de uno de sus lados un pequeño museo dedicado a divulgar los hallazgos arqueológicos y paleontológicos del lugar. Es fundamental no confundir la paleontología y la arqueología. La primera es una rama de la geología que investiga los restos fósiles del pasado, con escala de millones de años. Por otra parte, la arqueología es una rama de la historia, que estudia  restos, normalmente del hombre, con una escala no mucho mayor a los cientos de miles de años.

 

El museo comienza exponiendo los restos arqueológicos más destacados que se han encontrado en la comarca de Salas. Así, hace un repaso a su densa historia, desde el Neolítico, pasando por los pueblos celtíberos hasta el medioevo. Reconstrucciones de castros, castillos o de las formas de vida de los antiguos habitantes de la zona acompañan a los numerosos restos expuestos. Por ejemplo, se puede ver una amplia colección de herramientas neolíticas, de monedas romanas o de cerámicas medievales.

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Fig.2. Detalle del museo. (Foto del Autor).

 

El paso hacia el mundo de la paleontología, centrado en el atractivo de la dinosauriología, está controlado por una gran maqueta de un Allosaurio, dinosaurio carnívoro que llamará la atención del visitante, sobre todo del público infantil.